PUNTO DE CONTACTO
EDICIÓN ANIVERSARIO – 30 AÑOS

Entrevista con Eldridge Cleaver

Jacqueline Simon (co-editado con Terry Karten)

Traducido por Tere Paniagua
Syracuse University

Hasta donde sabemos, esta fue la primera vez que Eldridge Cleaver anunció abiertamente sus intenciones de regresar a vivir en los Estados Unidos, luego de varios años viajando en el exilio.
París, 11 de septiembre de 1975: dos habitaciones en el Barrio Latino… música, incienso, almohadones en el suelo, libros, muy pocos muebles… diseños de ropa en límpida acuarela cubren las paredes, compás geométrico y regla de precisión sobre los dibujos.

El concepto de los dibujos según el propio diseñador, es “la destrucción de la mentalidad de hoja de parra a través de un revolucionario pantalón de hombre” que ofrece posibilidades visuales y mayor confort.

El artista vislumbra la producción y distribución de estos diseños. Se ve a sí mismo como un miembro activo del sistema americano. No ve conflicto alguno en si como diseñador creativo cobrando su porciento de las ventas y el hombre que escribió SOUL ON ICE y se convirtió en líder revolucionario del partido Black Panther.

Aquella primera tarde con Eldridge Cleaver, nuestra conversación era un rodeo, nunca confrontando, temas de autonomía, erotismo, libertades individuales. El estado de ánimo y el hombre reservado, separado de la experiencia del diálogo.

En cierto momento, hablamos casualmente de su edad—Cleaver cumplió cuarenta en agosto de este año—y el cruce que muchas veces eso representa en las culturas occidentales. Dijo que así exactamente le pareció a él. El ánimo cambió. Hablamos. Cuando le preguntamos si podríamos volver al día siguiente a grabar otra conversación, él respondió afirmativamente, incluso con agrado.



En 1958, Eldridge Cleaver fue sentenciado a trece años en prisión por violación e intento de asesinato. Pasó nueve años entre tres cárceles del estado de California y en 1966 salió en libertad bajo palabra. Soul On Ice, publicado aproximadamente un año más tarde, es una colección de ensayos escritos durante sus años en prisión. La publicación obtuvo gran éxito a nivel internacional en 1968 y Cleaver fue aclamado como escritor brillante y lúcido al presentar con fuerza y convicción los problemas de las relaciones entre blancos y negros y los mitos sociales y políticos que les rodean.

Cleaver se integró al partido del Black Panther y fue nombrado Ministro de Información, declarándose a si mismo como “revolucionario a tiempo completo en la lucha por la liberación de los negros en América.” En noviembre del 1968, Cleaver recibió poco más de 36,000 votos como candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido de Paz y Libertad.

Poco después de las elecciones, su libertad bajo palabra fue revocada y se levantaron nuevos cargos contra él. En vez de regresar a prisión, Cleaver huyó de las autoridades y apareció primero en Cuba, luego en Algeria y finalmente en París.

Point of Contact cree que Eldridge Cleaver (ahora, a mediados de los ‘70, declarando sobretodo su deseo de vivir en los Estados Unidos con su familia como ciudadano privado) es una figura pública, un escritor y un político de nuestros tiempos. Sobre estas bases entramos en estas conversaciones grabadas. Sobre estas bases se editaron dichas grabaciones. Sobre estas bases se publica esta entrevista. Cleaver habló libremente y dejó claro que no se sentía inhibido por el proceso de grabación.

Viernes, 12 de septiembre de 1975. Preparamos la grabadora. Eldridge dibujaba en su libreta en el otro cuarto. Como el día anterior, vestía de mahón y campera.

POSICIONES


Eldridge Cleaver:
Y bueno después del día de ayer, ¿todavía quiere que hablemos de la política de cambio?

Jacqueline Simon: ¿Por qué no? Después de todo, se dedicó tanto tiempo a hablar sobre cómo usted había cambiado.

EC: Muéstreme a alguien que no haya cambiado, o que no cambia. Yo he estado lejos de América por más de seis años; vivo sin pasaporte, tengo dos hijos de cinco y seis años. Tuve tiempo para pensar.

JS: Pensar puede haber reforzado sus creencias. Cambiar no necesariamente significa que uno se contradiga. En su caso, todo lo que dijo ayer indicaba esto último. Parecía insatisfecho con Cuba, Algeria, Rusia, incluso China. ¿Es una visión histórica o personal?

EC: Bueno mis juicios son históricos, pienso, y basados en la naturaleza del totalitarianismo y la burocracia. Esta gente, una vez redistribuye el poder, asume el mismo papel de sus opresores.

JS: Entonces habla usted sobretodo de la naturaleza humana, más que de ideología.

Ayer pensé, quizás, que su nueva filosofía, que pone énfasis particular en la no-violencia, podría originarse en la sensasión de su propia impotencia. Obviamente quiere regresar a los Estados Unidos y todo está en manos del gobierno, la ley y el estado de California. Una vez regrese, bajo los términos que sean, ¿cree que la no-violencia, ahora tan profundamente arraigada en usted, prevalecerá?

EC: Por supuesto. Aquellos tiempos ya pasaron. Para mí y para los negros americanos también. Yo soy a-político. No soy parte de ninguna organización excepto mi familia.

JS: ¿Aunque reciba llamado?

EC: No descartaría trabajar con el gobierno, pero no trabajaría dentro de un partido revolucionario. No hay razón que nos impida enderezar las cosas en América usando las instituciones que tenemos. Estas son buenas, por eso han sobrevivido a pesar de ciertas personas. De lo que se trata es de mejorar a las personas. El sistema funciona. Míreme a mí.

Creo que he tenido tiempo y el deseo y la oportunidad de reevaluar a conciencia todo esto y sé que el sistema americano funciona para los americanos.

JS: Usted sigue hablando de la no-violencia en un momento en que la violencia parece ser parte de un todo en vez de una emoción y un acto que personas como los Black Panthers invocaron y provocaron en los años ‘60. Si ha estado al tanto de las noticias –los intentos de asesinato al Presidente, la integración racial forzada en las escuelas mediante el uso de transporte colectivo de niños de distintas zonas y demás—debe saberlo.

EC: Sí, aún así se podría decir que estoy por la no-violencia. No creo que lo que provocamos tuvo consecuencias permanentes. Estábamos furiosos y frustrados y actuamos según eso. Pero ya pasó. Esto es algo nuevo, esta violencia amorfa y todavía ambigua.

Hay factores psicológicos envueltos en ser de los de abajo—y un criminal. Llega uno a creérselo y actúa como tal. No se actuaba en función de la ideología. Era la experiencia la que desataba aquella violencia.

Y entonces yo me salí del proceso y tuve una visión más completa. Decidí repasar y repensar mi posición.

JS: ¿Y el poder?

EC: Yo no tenía poder. Eldridge Cleaver nunca tuvo ningún poder. Yo me levanté y hablé y actué porque fue eso lo que elegí. Algunas de las cosas que elegí estaban equivocadas, y ahora lo sé. Pero tal como estaban las cosas en entonces, yo preferí la confrontación violenta, y creía en eso. Ese tiempo pasó. No funcionó porque faltó el poder. Pero puso a la gente a pensar.

JS: Pero cuando supo que había escrito un “best-seller” ¿no pensó entonces que tenía poder?

EC: Siempre escribo “best sellers.”

JS: ¿No ha pensado en eso o no está listo para comentar al respecto? En fin, quizás es parte de su alejamiento político.

EC: Yo… yo estoy en posición de hablar de lo que vi en esos países comunistas. Tiene que mirar a Cuba y entenderla. Y vivir en Rusia y llegar a entender cómo estas personas viven con libertad económica y miedo político.

JS: ¿Y China?

EC: Bueno, es tan inmensa la cantidad de gente, quiero decir, que no puede usted comparar… China había sido el espectro en que se definían la izquierda y la derecha; Había existido, y aunque la Unión Soviética se había convertido en un país revisionista, China se mantenía. De manera que pudieron mantener esa ficción hasta el momento en que concreta y cualitativamente cambiaron la situación. Eso no tuvo lugar hasta que Nixon le estrechó la mano a Mao. Una vez que sucedió eso, todo era posible.

JS: Entonces, el haber viajado, el haber demistificado, a su manera, ideología y realidad… usted habla de toda esa ficción como algo que no logró sobrevivir una vez que la relación entre China y América…

EC: Eso es una cosa. No estoy de acuerdo con ese tipo de política, pero eso no es lo que me lleva a sentenciar críticamente al marxismo-leninismo como ideología y al comunismo como una forma del Estado. Esto tiene que ver precisamente con el estudio ideológico y un mayor entendimiento y la experiencia personal de haber vivido bajo esas formas de burocracia, viendo lo que le sucede a otras personas y cómo es la situación. Eso es lo que me desepciona del asunto. Reconozco lo inaceptable de esta llamada dictadura del proletariado que es realmente como la dictadura de una nueva élite en nombre del eso que llaman proletariado, ¿me sigue? Y funciona peor que la democracia burguesa porque… También tiene que ver con la historia de la revolución rusa. Porque pienso que el error clave estuvo en no implementar su programa dentro del marco de la República que se estableció, el llamado Kerensky y el Duma. Si ellos hubiesen ejercido la dirección de su partido a través del sistema democrático, a través de instituciones democráticas y basando su poder en el voto popular, entonces no veo razón alguna por qué no pudieran llevar a cabo un programa revolucionario. Al igual que en los Estados Unidos, no veo razón alguna por qué aquellos que podrían movilizar una cantidad suficiente de la población americana alrededor de un programa revolucionario no lo pueden hacer a través de las instituciones en lugar de abolirlas y establecer una dictadura que nos llevaría a donde ellos están ahora. Como ve, reconozco que están en una posición donde no saben qué hacer ni saben cómo hacerlo. Además, no tienen tradiciones de democracia en esos países. Esto es otro aspecto importante sobre el comunismo y el mundo occidental. Noto que no parece funcionar en países donde no tienen un conocimiento de lo que es una democracia. Porque uno cambia libertad por pan. El comunismo le garantizará la comida y le dará la comida pero no hay que olvidar que no sólo de pan vive el hombre…

JS: Bueno, pienso que usted se lanzó con mucha fuerza ayer en el sentido de decir que los países comunistas ofrecen democracia económica y usted siente que América ofrece democracia política. Pero allá en los Estados Unidos, donde usted no ha estado por cuántos, seis, siete años, una gran ansiedad de esta era, la de los 70, es que nos están despojando de nuestras libertades políticas… que nos estamos sintiendo confinados e impedidos por la fusión político-económica y su rigidez.

EC: Bueno, sólo puedo decirle que eso simplemente indica que mucha gente apenas comienza a darse cuenta ahora. Porque ha sido terrible, y no tan malo ahora como antes. Pero no quisiera equivocarme en esto. Es que tengo la impresión de que, por la debacle de la administración de Nixon, se puso al descubierto el bajo mundo de los aspectos políticos policiales y los aspectos represivos e ilegales de sus actividades de manera que todo el mundo lo ve y todo el mundo se sorprende. Usted habla de las tensiones que se vivieron después de Watergate. Yo estaba tenso antes de Watergate, y me alegra tanto ver que todos los demás tomen conciencia de esto, que me hace feliz. Me siento aliviado. Mi reacción es un poco diferente, nada más. Otras personas se están alterando. Para mí es un alivio verlas alteradas, usted sabe.

JS: Yo diría que estamos de acuerdo con eso. Me pregunto… hemos hablado un poco, no mucho, sobre los negros y la lucha de clases.

EC: Le escucho. Estoy de acuerdo.

JS: Pienso que usted se está alejando de un enfoque particular en cuanto al problema de los negros y prefiere creer que los negros están siendo absorbidos dentro de la estructura social y por lo tanto, a una situación de clase. Y ya hay, como sabemos, un negro burgués; también el negro de clase baja. Ya no se habla en términos de blanco y negro. Y no estoy segura de que ha reflexionado a fondo esa doble situación.

EC: Eso ya terminó, se acabó. Considero eso como un asunto más o menos de temperamento; o pasa por ahí. Olvídese del negro.

JS: ¿Por qué?

EC: Pienso que uno puede mirar a los años 60, cuando para los negros era realmente como que se estaba tomando una decisión en cuanto a lo que iban a hacer y adónde iban. Todas las alternativas: ¿Regresarían a Africa; se integrarían; se separarían, como los musulmanes negros de Estados Unidos, en cuántos estados, o qué?

Pienso que esta claro que… todo eso ha sido rechazado y que los negros son americanos. Somos miembros valiosos de esa organización llamada los Estados Unidos de América.

Tenemos un derecho sólido. Para mí eso es muy importante. Yo diría… que es cierto, que tenemos ese derecho. Pienso que, desde la abolición de la esclavitud, psicológicamente, los afroamericanos han estado en el borde, sin saber si estaban aquí para quedarse o si estaban de alguna manera u otra afuera o por irse a otra parte, y que finalmente esto ha llegado a un cierre. Eso lo noto en mí mismo. Nunca estuve realmente … inclinado al retorno a Africa o a la separación dentro de los Estados Unidos. Sabía de Marcus Garvey y de todo eso. Es la vieja historia, pero ideológicamente y psicológicamente siempre teníamos que lidiar con eso, y ahora veo muy claramente y no es necesario hablar más de eso. La separación es la base del Nacionalismo Negro. Esa alternativa se acabó.

Una de las cosas sorprendentes que descubrí, es que los africanos no ven al negro americano como un hermano. Para ellos es eso… un negro americano y tan americano como negro, un extraño, relacionado por el color pero no por la cultura. Su cultura lo hace un extranjero.

JS: ¿Será esa en parte una razón para estar pensando en regresar a los Estados Unidos? ¿Quiere sentirlo como su hogar?

EC: En parte, sí. Pero lo que lo hace posible es el cambio de administración en California y en Washington.

JS: ¿Por qué eligió a Francia como punto de partida para su retorno?

EC: Pensé que Francia tenía un historial de ofrecerle asilo a exiliados, y parecía políticamente un buen momento. Era obvio para mí que esto me ofrecía una oportunidad fabulosa, aunque no había pensado en diseñar mis pantalones o hacer más nada. Pensé que podría trabajar en mi escritura; leer más, sólo eso; hacer nada, sentirme libre… esa sensación y realmente la aprecio.

JS: Sólo te conocí ayer. Y no encuentro a ese hombre enfurecido sobre el que había leído. SE te ve suelto y fácil… muy optimista, considerando tu estatus actual como exiliado sin mucha importancia histórica.

EC: Me siento optimista porque la realidad de mi vida ha sobrepasado mis sueños.

JS: ¿La realidad de tu vida o de lo que acontece en el mundo?

EC: Oh, absolutamente, en mi vida, pero en el mundo también. Porque cuando uno habla de estas cosas, hay que mirar hacia atrás y ver cuales eran las metas de entonces y cómo veo las cosas ahora. Ese era todo el asunto del partido Black Panther y la vía de la confrontación en que estábamos frente al gobierno, precisamente porque sentíamos que lo que estaba sucediendo estaba mal y se lo gritábamos en la cara. Ahora la gente dirá, “bueno, estaban gritando demasiado o de manera incorrecta,” pero el momento no era necesariamente racional. Y si vemos cómo Nixon ganó las elecciones del ’68… cómo la policía no esperó ni la inauguración. Antes de la elección, la policía me dijo, “espera a las elecciones y entonces el partido ‘blanco’ subirá al poder.” El partido blanco. Y empezaron… le digo cuándo verdaderamente empezaron, inmediatamente después explosión de la convención demócrata en Chicago. Nada que saliera de esa convención podía ganar.

JS: Ayer me dijo que usted era a-político. No creo que sea a-político.
EC: Me refiero a un sentido de… no quiero entrar demasiado en lo que está pasando. No quiero ser parte de eso; no me gusta. No estoy en posición alguna de ser… No defiendo nada.

JS: No defiende una política.

EC: Ni tampoco impulso una organización. Bueno, pongámoslo así. Me doy cuenta que esto va a tomar algún tiempo antes de que pueda, antes de que mucha gente se sienta como yo. Me refiero a gente en los Estados Unidos.

JS: A eso me refiero.

EC: No tengo la más mínima duda, aunque algunas de estas posturas podrían causar sorpresa, tienen su lógica. Yo sé que eso prevalecerá porque tratar de hacerlo de otra manera sería absurdo. Soy un patriota. No hice lo que hice por subversivo o porque quería ser esas cosas. Fue sólo la forma en que todo se ha ido tergiversando, de manera que en cada uno de esos puntos, con el tiempo, yo podría decir lo mismo y la gente me va a creer. La mayoría del pueblo americano está de acuerdo con ese tipo de postura.

JS: Hay algo más que un trazo del americano liberal en lo que usted dice. Se me hace que ahora cree en trabajar a través del sistema para cambiarlo.

EC: Creo que cuando un sistema está abierto al cambio entonces eso es posible. Como trabajar fuera del sistema es también parte del sistema; es parte del sistema americano. Cuando el sistema político se traba por excesivas manipulaciones como ha sido a lo largo de la historia americana; cuando el bloqueo es excesivo, el pueblo americano se lanza a la calle y tiene un ‘Boston Tea Party.’  Y cuando es posible hacer las cosas desde adentro, negociando, aunque sea difícil y tedioso, vuelven a casa de manera que no pasa nada. Es sólo que tanta mierda se ha ido por el inodoro en relación a Nixon, que el tapón, hasta cierto punto, se ha roto y la gente está regresando a la normalidad porque sí, es posible hacer algo. De manera que cuando las cosas se van para el otro lado, y el proceso político se paraliza, si yo estuviera ahí, sería uno de los primeros en lanzarme a la calle. Pero cuando reconozco que es posible ahora, vivir en un período de creatividad dentro del sistema americano, no soy tan idiota de quedarme afuera en la calle por despecho o porque me guste estar afuera. Es duro allá afuera, y si hay cualquier posibilidad de disolver un conflicto social de manera razonable, cualquier persona razonable optaría por ello. Esa es la primera opción siempre. Pero como yo digo, con el tiempo, no debemos perder el coraje ni la capacidad de usar otros aspectos del sistema si la situación creada así lo requiere. Entonces, no veo una contradicción.

JS: No hay contradicciones; llamémoslo anomalías. Pero usted habló de regresar al país y de que espera estar en casa, y mencionó una fecha curiosa—el  4 de julio.

EC: ¿Qué tiene de raro el 4 de julio?

JS: Bueno, es el Día de la Independencia, y también habló usted del 4 de julio de 1976 que es el bicentenario, y me pregunto si en su mente estará conectando ambas cosas. Simbolismo... gestos.
EC: Bueno, no es tanto el tema de la independencia, usted sabe. No he estado pensando en mí mismo como una persona independiente en ese sentido. Pero ciertamente he pensado en éste como un momento oportuno. Si el pueblo americano algún día me permite regresar, entonces, pienso que no podría escoger un mejor momento, porque ellos deben poder entender el tipo de problemas que me tocó vivir. Deberían ser capaces de entenderlo porque pienso… en Estados Unidos todo el mundo tiene derecho a ser juzgado por sus pares. Pero eso significa un jurado de personas razonables. No es un jurado de policías con un hacha que amolar ni compuesto por miembros de una sociedad secreta de racistas (John Birch Society). No es eso; es un grupo representativo de gente dispuesta a considerar el asunto seriamente y vería si uno es o no es culpable de lo que se le acusa. Pienso que si los hechos que acontecieron se presentan frente a un jurado así compuesto, no me enviarían a prisión, ve usted? Esa es la manera correcta de hacerlo. Ahora bien, yo no estoy pidiendo perdón ni que me excusen por violar la ley. No es eso lo que pido. Ni siquiera estoy pidiendo que no me envíen a prisión. Sólo pido que mi caso se juzgue frente a un jurado; eso es todo.

JS: Cuando usted dice que quiere ser juzgado, ¿quiere decir que regresaría para que se reabra el caso en vez de esperar una amnistía?

EC: Prefiero no ir a juicio. Primero porque es algo tan pesado. Y creo que lo mejor sería simplemente dar por terminado todo ese período. Simplemente cerrar ese capítulo.

JS: ¿Ha relacionado el perdón de Ford a Nixon con su propio caso?

EC: Sí. Ahí supe que era posible. Al él hacer eso, vi la puerta abierta, porque éticamente el sistema americano exige trato igual para todos. Quiero decir, que la Enmienda 14 de la Constitución hace esto extensible a otras personas. ¿Sabe a lo que me refiero? No es otra cosa que una maniobra politica generada por miedos también políticos. Eso es. Y me pregunto: ¿es posible que se me permita regresar sin necesidad de ir a la cárcel? ¿Sería acaso como darme una oportunidad? Usted me pregunta de qué se me acusa. Se me acusa de participar en un tiroteo en el que creo que tres policías fueron heridos y un miembro del Black Panther murió. Dos, incluido yo, fuimos heridos. De eso se me acusa. De manera que la decisión que habrá que tomar a estas alturas es si voy a juicio, eso es todo. No hay que decidir si soy culpable o qué. La decisión que hay que tomar ahora es si yo iría a juicio o si me van a mandar de vuelta a prisión por una manipulación utilizando como razón mi estado de libertad bajo palabra. Si alguien quiere evaluarlo, usted sabe, yo personalmente siento que lo que hicimos era lo correcto; que estábamos justificados en lo que hicimos porque no conozco de ningún caso—Sé de casos de cosas estúpidas que se hicieron—pero nosotros no estábamos envueltos en ninguna clase de conspiración criminal. Siempre declaramos públicamente lo que hacíamos y lo que queríamos. Y eso porque temíamos, porque era una situación tan inflamatoria, había armas—que si no decíamos las cosas abiertamente, hubiera sido fácil para ellos manipular nuestra situación social. Podían habernos catalogado como maleantes, que es lo que siempre trataron de hacer.

JS: ¿Esto fue durante el período de libertad bajo palabra? Entonces usted sabía que coqueteaba con un peligro constante.
EC: Lo que yo quería era esperar a diciembre del 1968. Para esa fecha expiraba mi libertad bajo palabra. Tenía que cumplir un término de dos años hasta el 12 de diciembre de 1968. Era cuestión de meses, así que yo trataba de mantenerme al margen – y tomar las cosas con calma hasta que se cumpliera el término y volver a ser libre. Pero he aquí, el momento fue—y aún así yo aguanté, hasta el 6 de abril del ’68. Fue en el 4 de abril cuando asesinaron a Martin Luther King y dos días más el problema me alcanzó a mí. Quiero decir, que la atmósfera era tal que… lo menos destructivo que podía haber ocurrido fue lo que ocurrió… Todo eso pasó en Oakland. Los Panthers se originan en Oakland, crecieron en Oakland. Esto tiene que ver más con el departamento de policía de Oakland que con cualquier otra cosa, usted sabe. En aquel entonces era más como el departamento de la policía racista de Oakland, que era intolerable. Y cuando llegaron las noticias del asesinato de Martin Luther King, la gente por todas partes quería hacer algo, usted sabe, reaccionar, desquitarse, vengarse y estaban llenos de rabia por cualquier cosa. Lo que yo hacía era tomar decisiones en nombre de la organización o decisiones que tomaba con el mejor interés de la organización en mente, porque dejar que otros decidieran, era lo que no podía hacer, sabe lo que le digo. Se desarrolló una situación real de guerra entre nosotros y la policía sin que la gente supiera. Los únicos que realmente entendían lo que pasaba eran los policías y nosotros. Y nos preparaban una emboscada y nosotros a ellos. Y así es como todo pasó.

JS: Cuando usted vivió en Algeria, ¿Cómo eran sus relaciones con Boumedienne? ¿Sigue siendo su amigo?

EC: Nunca he tenido amistad con él.

JS: ¿Nunca tuvo mucho contacto con él? ¿Qué tal con la gente del gobierno? ¿Tuvo amistad con alguna persona del gobierno de Algeria?

EC: Formalmente, quiero decir, nos ocupábamos de nuestros negocios, pero no eran situaciones de amistad. Así no es como la gente—usted sabe, cuando tiene asuntos que atender, usted se ocupa de sus asuntos. Ese era el nivel. Era todo protocolo; era formal.

JS: ¿Y no le pareció que era un tipo de protocolo distinto de la forma en que usted manejaría situaciones burocráticas americanas?

EC: Esta es una de las cosas que me interesa ver cuando regrese a los Estados Unidos. Porque no sé; porque mucha gente me dice: “Mira, estás loco por querer volver allá, y sabes que te vas a desilusionar porque has estado lejos y te has inventado esta idea en tu mente de lo maravillosa que es América, pero América es una mierda.” Pero quizás me he olvidado de cuán horrible es, usted sabe lo que a qué me refiero, y quizás voy a volver y diré: “Maldita sea, por qué no me quedé en París, donde puedo ir a sentarme en un café y comerme un croissant.” No sé. Pero es que tengo esta impresión de que en América uno no tiene que lidiar con cosas que uno tiene que resolver allá afuera, usted sabe…

 

PANTALONES
…como estos pantalones que muestran cómo se pueden hacer las cosas de manera diferente, en lo que a pantalones se refiere, usted sabe. Ahora veo que se puede hacer lo que uno quiera con unos pantalones. Mientras más juego con las cosas, como geométricamente, puedo combinar, hacer lo que quiera. Sólo muévalas por ahí, y lo mismo con las instituciones. Todas estas cosas se pueden manipular o los deberes se pueden cumplir de diferentes maneras.

JS: Usted sigue estando dentro de la institución, la institución de los pantalones. Está cambiando la practicalidad de los pantalones y su funcionalidad. Pudo haber elegido un djellabah o una faldita escocesa, pero por alguna razón…

EC: Eso ya es llevar la analogía un poco lejos, me parece, pero digamos que estoy trabajando dentro de la institución de los pantalones… si lo que usted quiere decir es que elijo trabajar dentro de la institución.

JS: Yo no quiero decir nada. Es usted quien hace la analogía…

EC: Digo yo, porque ese parece ser el paralelo—si entiendo lo que usted está diciendo.

JS: Usted empezó diciendo: “Vea usted lo que se puede hacer con unos pantalones jugando con el diseño,” pero no me ha dicho: “Veo lo que se puede hacer si uno decide: basta de pantalones, me siento mucho mejor en djellabah.

EC: Pero yo no pienso eso, no creo en eso, por lo tanto no lo diré. Supongo que mi actitud básica hacia las instituciones es que por un lado el mundo y los Estados Unidos están en tantos aprietos que no estoy dispuesto a destruir ni a quedarme al margen, de paseo. Quiero volver a entrar y tratar de hacer que las cosas funcionen. ¿Acaso usted cree que yo quiero quedarme al margen?

JS: No, no creo que usted quiere quedarse al margen. El clima no es propicio donde usted está.

EC: Yo me siento una persona reformada y algo me ha sucedido como parte de todo esto. Me ha cambiado la manera en que me aproximo a las cosas. Me siento más seguro… con relación a toda clase de cosas, sólo por lo que he estado haciendo.

JS: Me transmite ese sentimiento, pero me pregunto cuán profundo es.

EC: Realmente me siento así. Siento eso. Ha sucedido en estos últimos días. Es decir, ya venía sintiéndome bien acerca del pasado, ¿si? Pero ha sido al completarse el proyecto total (el diseño de la ropa), que me tranquilicé, porque puedo ver que no es una idea loca… un par de pantalones y ya está, nada más…porque esto se ha ido repitiendo al extremo de que reconozco su valor funcional… y ahora me siento bien con respecto a activar o apagar y trabajar sobre otros problemas. Me excita. Sólo me apena que escogí el color equivocado para hacerlo.

JC:
No veo por qué le importa tanto el color, si no es un material. ¿No le gustaría verlo reproducido en tela?

EC: Para mí todo esto es muy reciente y… porque todo se desarrolló, como dije, estudiando el Tantrismo que dio lugar al estudio de los Etruscos… que llevó al estudio del arte erótico. No hay otra manera con los Etruscos. Entonces, comprendí que los Tántricos son sobrevivientes de un tiempo en que la gente se interesaba por la realidad universal. El mejor documento histórico que tenemos de ese erotismo es la sociedad Etrusca, porque se ha preservado tanto de su cultura, mientras que con otros pueblos, se ha falsificado o se ha perdido. Entonces de repente descubrí que al leer estos libros sobre el arte erótico, empecé a ver los mismos símbolos en todas partes. Esto es de Irán, aquello es de México o de América Latina, y ésta es de Nepal y ésta, de Roma. Y encontrarás en su desarrollo sobre los Etruscos y los Tántricos, lo mismo en todas partes. Así que traté de construir un marco de tiempo para determinar en qué período de la historia ésto estaba ocurriendo en todas partes al mismo tiempo; en otras palabras, así era la gente. Y eso se preservó para nosotros en la forma del arte erótico. Es arte humano sobre la gente; lo tienes que buscar en el arte erótico. Entonces yo… mi primera… toda mi motivación, perdón por decir esto, no lo diré de esa manera…

JS: Dígalo.

EC: No, Siempre he tenido muy, siempre he sido muy sutil con respecto al sexo. Me gusta. Entonces, conoce usted todo lo del Kama Sutra. Hay algo que aprender ahí, ¿no? La impresión general es que hay algo en el Kama Sutra que hace al sexo mejor—así es que quise aprender de eso y se convirtió en mi pasatiempo, si es que tengo uno, leer libros, simplemente buscando esto cada vez que podía, usted sabe. Por ahí empecé.

JS: ¿Ha leído los cuentos Tántricos?

EC: Sí. Quería entender esas cosas así que las empecé a estudiar hasta que entendí, hasta que me convertí en un gurú Tántrico—y ahora estoy preparado para hacerlo.

JS: Cuando usted se autodenomina gurú Tántrico, ¿es un título que se otorga a si mismo o es que-

EC: Un título que me otorgo a mí mismo, porque sé quién soy. Lo he perfeccionado. Por eso hice estos pantalones. A eso me refiero cuando digo que éstos pantalones son sólo la punta del iceberg y lo que cuenta es lo que está debajo.

JS: Usted viene de la metafísica. Es usted absolutamente de los ’70 tanto como es de antiguo. ¿Cuánto ha leído sobre el pensamiento contemporáneo, de la filosofía contemporánea?

EC: No sé lo que está pasando excepto lo que aparece en las noticias.

JS: ¿Lee mayormente periódicos ahora?

EC: Leo el Herald Tribune.

JS: ¿Nada más?

EC: ¿Usted quiere decir que si no leo nada más? Pues, si, leo Time, Newsweek, compro el Herald Tribune todos los días. Escucho la radio todos los días, la BBC y la Voz de América y demás, y más o menos eso es.

JS: Creo que es una historia bastante completa la que nos ha dado, ¿no cree usted?

EC: Y la ropa de la era espacial. ¿Sabe algo de los Masones?

JS: Sé algo de los Masones en Francia.

EC: ¿Su padre es Masón?

JS: No.

EC: Los  Masones son, y digo eso porque como usted sabe, su creencia tiene mucho que ver con el compás y la escuadra, usted sabe. Todo se basa en la estructura del mundo. Creo que eso comenzó con la gente que construía pirámides, los maestros constructores… basándose en algún principio astronómico, científico, que guardaban celosamente. No les gusta la gente que juega con esas cosas y realmente sienten que no hay ningún secreto al respecto, usted sabe. Hay cierta seriedad respecto a esto en el sentido de algo que se repite en la historia sobre gente que encuentra su camino y lo pierde, lo encuentran y lo pierden. Cuando encontramos nuestro camino otra vez, es en el arte, a veces en la música, a veces en la pintura, o en la escultura o en la arquitectura, pero siempre son los artistas. Como el hombre a través de la imaginación reordenando su ambiente para que se adapte a la situación, y si estoy fascinado por todo esto es porque fue eso lo que ocurrió. Quiero decir, que si usted ve ese diseño mío –por eso le pregunté si sabía algo de los Masones—ahí están los principios fundamentales del compás y la escuadra, el círculo. Toda construcción es esto, toda construcción, toda tecnología se basa en esto, y aplicarlo a vestimentas en esta forma, se hace en términos de perfecta relevancia. No sé qué sabe usted de geometría, pero lo puede ver aquí.

JS: Sí, vi las herramientas con que usted trabaja.

EC: Esto puede hacerse en la música, por ejemplo. Un músico sabrá como sacar ese espíritu de ahí y transponerlo a la música, y así es cuando esas cosas comienzan a suceder. Estoy politiqueando ahora  por… pero no creo que eso ocurra hasta que vea la ropa, la gente caminando por ahí en esa ropa.

JS: Bueno, pienso que usted entiende esto como parte de toda su metamorfosis. ¿Cree que estará realmente satisfecho con ser un ciudadano común para el resto de su vida?

EC: Nada es para siempre. Porque uno siempre encuentra el tiempo para hacerse público. Yo no descartaría que eso pudiera sucederme.

JS: Yo tampoco.

EC: Pero mientras tanto… Tengo que hacer seis pares de pantalones.

JS: ¿Tiene una señora que se los cose?

EC: Tan pronto como haga estas copias--

JS: ¿Y entonces qué va a hacer con ellos?

EC: Entonces comenzaremos a mostrárselos a los industriales y a venderlos.

JS: ¿En América?

EC: En todas partes.

JS: Ayer terminó usted hablándonos en un tono muy gentil. Dijo que era suficiente para usted pensar que estaba haciendo una revolución en la vestimenta, lo cual era una forma de hacer una revolución pacífica.

EC: Si usted cree necesario hacer énfasis en la paz, yo no. Yo no me salgo del camino para ser pacífico, usted sabe. La ropa dice algo; tiene un espíritu, una ideología, valores. De manera que la gente escoge su ropa. La gente que usa esta ropa es gente que de alguna manera va a apoyar lo que esa ropa dice. ¿Y qué dice esa ropa? Lo más impactante es una diferencia radical en la actitud hacia el pene. A mí personalmente no me interesa decir lo que esa ropa dice porque encuentro que hablar al respecto no ayuda.


MASCARAS


¿Le importa si me como uno de estos?

JS: Para eso los trajimos. Ese era el propósito.

EC: Usualmente no como nada que la gente me ofrezca.

JS: ¿Por qué no?

EC: Porque si lo hago entonces creo que alguien me dará algo envenenado.

JS: ¿Es usted paranoico?

EC: Bueno…

JS: Detecté cierta paranoia la primera vez que hablamos por teléfono.

EC: Yo no le llamaría paranoia… He visto la paranoia. A menudo me equivoco. A veces me equivoco pero prefiero equivocarme antes que cometer una estupidez.

JS: ¿Y qué piensa ahora?

EC: Bueno, es usted… pero primero recibí una carta extraña, seguida por una voz extraña, o sea que naturalmente ya estaba en alerta. Es lo normal. ¿Le molesta?

JS: No, está bien. Y entonces cuando nos vió, ¿de inmediato pensó que éramos gente seria?

EC: No. Especialmente Terry, tiene una mirada severa en el rostro. Me dije a mí mismo “Pues, finalmente me agarraron.”

JS: Hubiera pensado que sería lo opuesto.

EC: ¿Se ha dado cuenta que son las siete?

JS: No, no sabía que el tiempo se nos iba tan rápido. Supongo que deberíamos parar aquí.

Terry Karter: Usted habla de vestir a los militares.. hemos tenido un movimiento en la dirección contraria, todos los uniformes, los del ejército, los de las monjas, que están siendo copiados y la gente los viste todos los días; Todo el mundo se los apropia.

JS: Quizás la gente quiere disfrazarse, para no revelar nada.

EC: ¿Lo están comprando?

TK: Bueno, los uniformes militares, por cierto..

EC: Oh sí, sin duda. Cuando estuve en Algeria, tuve una amiga que tenía que cuidarse mucho de ser vista conmigo o con cualquier hombre… le compramos un velo, mejor que lo de monja porque era como una máscara. No había problema. Las prostitutas en Algeria usan velos, usted sabe, de manera que es realmente el anonimato. Y le digo algo más que me gusta, y que intentaba hacer: máscaras. Me gustaría que fueran socialmente aceptables. Si usted sale con alguien, puede llevar una máscara y cumpliría un propósito, que nadie sepa quien es usted. Se podría hacer de manera que se viera bonita… y los únicos que realmente se preocuparían serían los policías. Porque no les gusta eso excepto en Halloween.

JS: ¿Pero no cree que en cierta forma se trata de algo muy personal suyo? Quiero decir, ¿Por qué tiene uno que ser anónimo?

EC: No dentro de su propia comunidad; usted no es anónimo.

TK: Estos son tiempos en que se recopilan archivos de ciertos individuos. De camino acá, un hombre en su apartamento entreabrió la puerta y nos miraba como cuestionando qué hacíamos allí, y Jackie me dijo según él cerraba la puerta, “Sabes que te acaban de retratar.”

JS: Pues, todos estamos muy concientes de eso en América. En Nueva York, realmente, no puedo hablar de todo el continente. Regresemos al Eldridge Cleaver de los ’60, y el hombre que está hoy aquí, hablando con sentido y sinsentido a la vez. No tenía usted tiempo para este tipo de habladuría en aquel entonces.

EC: Bueno, este es el tiempo en que mi generación comienza a hacerse cargo de las instituciones en la sociedad americana en un desarrollo normal y los mayores están renunciando al control por etapas, según demostramos que somos dignos de esos cargos, usted sabe. También, creo que es saludable, que he adquirido un respeto por los conservadores. Y hago una distinción entre conservadores y reaccionarios. Muchas personas en los Estados Unidos usan el término conservador de manera muy prostituida. Realmente quieren usar ese término como un disfraz para ocultar sus posturas políticas reaccionarias e identificar ciertas prácticas antidemocráticas como medidas conservadoras. En realidad el término conservador es positivo, saludable. Se trata de conservar algo y representa aquéllos que entienden cómo usar las tradiciones y demás dentro de una sociedad. Recae sobre ellos el mantenerlas y darles continuidad, particularmente para protegerlas de aquellos que no entienden de qué se trata todo esto; que las destruirían y así realmente destruirían el país y nos harían descarrilar o algo así, de manera que yo me considero un conservador. No un reaccionario, pero hasta donde—pongámoslo así, que he llegado a esta conclusión hasta donde concierne a la ideología y demás. Después de todo sí, es cierto que América de hecho tiene su propia ideología. No necesitamos otra—no funciona, no va a funcionar y de hecho, podrán decir lo que quieran, hacer cualquier análisis sobre nuestro sistema sin tomar las definiciones de Marx. Pienso que Marx es un estudio bien informativo y todos lo deben estudiar, pero no deben tratar de adoptarlo como algo vivo, cuando está muerto, y tratar de aplicarlo a los Estados Unidos. Encuentro que todo ese conglomerado de ideales a los que llamamos “el sueño americano”(the American dream) es una ideología suficiente; cumple todas las promesas de estas otras ideologías.

JS: El sueño cumple las promesas, ¿y qué de la realidad?

EC: Pues ahora la realidad es donde hay espacio para trabajar. Y aquí es donde el sistema americano se queda corto y aquí es donde el trabajo tiene que hacerse, pero no tiene que ser, no se puede ser simplemente basándose en ideologías importadas. Hablábamos de ideología. Y digo esto dentro del marco... incluso del lenguaje de América, que es bien importante en la discusión de nuestros problemas… que es un error usar el lenguaje que viene de Marx y Lenin. Encuentro que no se puede, no estaría uno hablando de América. Estaría hablando como un americano comunista o un comunista de cualquier otro país. Ellos todos hablan, ninguno habla de su propio país. Hablan de lo que dice el libro. De manera que al yo tomar esta posición no quiere decir que todas las fases del sistema no necesiten mejorarse, pero no creo que hay que denominarla la República Soviética Americana para mejorarla, sabe usted. Se tienen que pasar leyes en el Congreso y hacer que la gente lo apoye. No veo otra forma de cambiar a los Estados Unidos.

JS: Bueno, usted ha hablado de dos cosas. Una es el sueño. Creo que el mito es parte de la sociedad. Creo que un mito es parte de una realidad en la sociedad. Necesitamos nuestros mitos, ya sea la religión o una ideología o un sueño o lo que quiera usted llamarle, pero a mi me gustaría tomar ese sueño y aferrarme a el y decir, ¿qué de este sueño es irreal; qué de este sueño es irrelevante? ¿Te tragas todo el sueño americano?

EC: Depende de lo que usted llame el sueño americano.

JS: Eso le pregunto yo a usted.

EC: Hasta donde yo sé—hablo ahora específicamente de lo que usted quiere decir por el sueño en su totalidad. En otras palabras, sobre la idea de que me lo creo todo, sí, porque no hay nada en ello que me parezca erróneo o detestable. Un sueño americano es soñar con una vida mejor para todos, con igualdad entre las personas frente a la ley. Es oportunidad para la gente, es la abolición de las clases y demás, de manera que eso…No creo que haya nada ahí de lo que uno pueda decir “eso no es bueno.”

JS: Pero ese sueño ahora ha desarrollado niveles a su alrededor que tienen que ver con una vida mejor para todos. Eso es lo que confunde a tantos. ¿Qué es una vida mejor? ¿Mas cosas? Vea usted, tenemos un gran abismo en cuanto a la definición.

EC: Pero ese no es el sueño americano. Eso es otra cosa. No dije que creía en la idea de todos sobre lo que es el sueño americano. Sólo le llamé la atención y usted está hablando ahora de algo totalmente distinto.

JS: Estábamos discutiendo acerca de lo que es ese sueño americano y usted acaba de darme una versión subjetiva del asunto. Me dio su versión, una que ha despojado...

EC: Estoy tratando de citar de varias fuentes. No trato de ser subjetivo.

JS: Usted está retrocediendo al sueño americano tal como fuera vislumbrado en la Declaración de Independencia antes de que se creara la Constitución en su forma final donde ya el sueño estaba sujeto a la sabiduría y las dudas de una clase media alta, de los llamados filósofos en América, en el inicio de la tradición Americana. Ahí están todos los debates, en los Papeles Federalistas, acerca de la naturaleza del público, la naturaleza de los líderes y los límites del poder de los líderes, y habla usted particularmente de una democracia Jeffersoniana, que nunca se cumplió en América.


EC: No, no hablo de una democracia Jeffersoniana; hablo de la democracia Jeffersoniana como una de las raíces. Pero tomo en consideración toda la evolución y las experiencias dolorosas. Por ejemplo, en toda esa situación cuando Jefferson y su gente estad escribiendo estas cosas, los negros en los Estados Unidos son esclavos, o sea que ciertamente, el sólo hecho de ser conciente de eso me mueve a un tipo de actitud crítica hacia todo ese asunto de la democracia Jeffersoniana, pero como americano que soy, me siento capaz de dar un paso atrás—por que si todo americano que usted conoce se conecta solamente con la historia de su propio grupo étnico y se queda fijo ahí, entonces, ¿qué tendríamos? Sería una situación imposible. Yo quiero integrar toda esa experiencia—quiero decir, que no me siento con deseos de volver a pelear la guerra civil, pelear por la integración otra vez y todo lo demás. Hay que considerar todo eso como batallas ganadas, pienso yo, como la última batalla por la aceptación de otros americanos. Creo que eso ya, en un aspecto fundamental, se ha resuelto y lo digo sabiendo las cosas que pasan en Boston, el problema con el transporte público escolar y todo eso, pero no considero que eso sea una revolución en el sistema social americano. Esto es algo—se me hace difícil decirlo—no creo, siendo el padre de mis hijos y sabiendo cómo se siente la gente con respecto a sus hijos, para mí no tiene sentido alterar a la gente llevando a sus hijos por toda la ciudad cuando la situación—vivimos en un mundo peligroso, y si uno empieza a molestar a la gente por algo, está molestando a la gente por algo que no tiene nada que ver con la raza ni nada. Sencillamente no entiendo la insistencia de esta política [del transporte publico escolar] a la luz de la experiencia. Para mí es un ejemplo de cómo las personas pagan por las averías en el sistema. De hecho, el sistema escolar… si hay que transportar a la gente fuera de su comunidad para que pueda asistir a una buena escuela o para balancear las desigualdades—es otra cosa lo que anda mal, y no la ubicación de las escuelas. Soy bien consciente de lo complicado de todo este asunto, de niños pequeños que van a la escuela y el problema de llevarlos y traerlos. Se hace todos los días, cinco días a la semana, y usted se tiene que poder sentir seguro, pero tiene que mandar a su hijo al otro lado de la ciudad por razones que no tienen que ver con una decisión suya, cuando usted preferiría que asistiera a la escuela que está al doblar la esquina de su casa. Yo personalmente resistiría, no lo aceptaría.

JS: ¿Qué va usted a hacer con su hijo y la educación de ese chico?

EC: Lo voy a poner en la escuela y le voy a enseñar a jugar al fútbol y cosas así.

JS: ¿Quiere que permanezca en los Estados Unidos?

EC: Quiero encontrarlo en los Estados Unidos.

JS: ¿Dónde quiere vivir?

EC: ¿Yo personalmente? Tendría un satélite que diera vueltas. Le diré lo que realmente quiero hacer… visitar museos, porque tengo toda una lista de museos que quiero visitar--

JS: En sus escritos, lo que está escribiendo ahora, mencionó que la inspiración para los pantalones le vino de un ensayo que estaba haciendo sobre la “Mentalidad de Hoja de Parra.” ¿Está terminado ese libro, el libro que contiene los ensayos?

EC: Lo dejé en Grasse y corrí para acá.

JS: ¿Son ensayos filosóficos en el sentido de que se parecen a la “Mentalidad de Hoja de Parra”, ensayos y pensamientos sobre la vida contemporánea? ¿Está usted satisfecho con lo que ha hecho?

EC: Sí, porque habiendo estado prisión, duplico el nivel de concentración, y el resultado es el mismo.

JS: Cuando dice “duplicar”, ¿realmente siente que necesita trabajar en una situación donde se aparta de las tentaciones y del mundo?

EC: No es de la tentación, sino de los peligros concretos envueltos en la interacción social, porque de eso se trata. Son como los dos extremos de la espina dorsal—la mente y el sexo; y encuentro que funciono mejor en términos de creatividad, en un celibato disciplinado. Y creo que si no lo hago así, entonces no trabajaré. Mi historia personal me lo demuestra. Yo sé eso sobre mí mismo, o sea que tiene que ser ese tipo de disciplina.

JS: Pero dijo que tenía a Kathleen con usted parte del tiempo. (Kathleen es la esposa de Eldridge Cleaver.)

EC: Allá no.

JS: ¿Escribe consistentemente todos los días bajo esas circunstancias?

EC: Algunos días no, pero lo he hecho. Encuentro que cuando me dedico a eso, consigo un ritmo, usted sabe, y siento que me encuentro a mí mismo. Al principio sólo trabajo por las mañanas y no podría trabajar más tarde. Y eso es solamente para comenzar, pero una vez que avanzo, puedo hacerlo en todo momento. Como estos pantalones—no tengo que hacerlo por la mañana o por la noche, puedo hacerlo en cualquier momento… es ahí cuando uno realmente disfruta lo que está haciendo.

JS: Oh sí, totalmente cierto, todos sabemos de eso. Pero quiero seguir en lo de la escritura, porque es también una parte intrínseca suya. ¿Concibe usted un libro en su totalidad antes de comenzar a escribir? Quiero decir, cuando usted dice que escribe ensayos, ¿tiene en mente la naturaleza de cada ensayo?

EC: Depende, en un sentido amplio. Lo mío usualmente son los temas. Sabe usted, encuentro un tema que quisiera trabajar. Uno de los ensayos en este libro, lo llamo Cumplir cuarenta, y es como una inmensa bolsa llena de sorpresas. Pero ese título en particular, captura para mí el tema, y cuando me senté a escribirlo, no sabía exactamente a dónde iba y… ve usted, uno no es siempre consciente. Lo que ocurre en la parte consciente, creo yo, es el refinamiento de las ideas. Fuera de eso, quiero decir, si usted se preparó para ser escritor, usted sabe cómo escribir. Lo próximo es sentarse con las herramientas de escritura, en silencio, y dejar de hacer otras cosas y simplemente dejar que la computadora compute. No computar, imprimir. Está ahí, ve usted, puede tener fe en eso. Eso lo sé a ciencia cierta sólo por las cosas que he atravesado. Sé que cuando me siento a escribir o incluso hacer algo nuevo, lo que hago es imprimir; eso es lo que sucede. Pero usted tiene que saber cómo obtener todo lo que hemos estado hablando, el cómo de la programación y del itinerario de trabajo. Eso crea las condiciones para que su mecanismo de imprimir funcione. Eso es lo que el escritor tiene que hacer y una vez que algo se imprime, entonces se comienza a jugar, es lo que usualmente llamamos pensar.

JS: ¿Se refiere a la escritura como parte de un modo de producción?

EC: ¿A qué se refiere cuando dice producción. A que se debe reconocer como producción?

JS: A un modo de producir. Usted no habla de la escritura como una forma de revelación metafísica.

EC: Correcto, correcto, porque sabemos que no operamos en ese sentido.

JS: ¿Supo usted cuando escribía en prisión, que era usted un escritor?

EC: Rotundamente no. Tuvo que pasar un largo tiempo antes de que yo dejara de pensar que todos me engañaban. Simplemente no podía entender lo que decían. Hacían comentarios extremos, sabe usted, a manera de halagos. Y no había nada en mi vida que me hubiera preparado para eso. No estaba preparado para entender ni para aceptar eso, y hay un largo proceso hasta llegar a creerlo. Y voy más allá al decir que si lo hubiera hecho, si hubiera tratado conscientemente de escribir un libro, no creo que lo hubiera logrado, porque lo intenté. Me he sentado y tratado conscientemente de trabajar, y es algo totalmente diferente de lo que hice antes. Antes no tenía idea de que aquello terminaría siendo un libro. Sólo pasaba el tiempo y jugueteaba con las palabras y alucinaba.

JS: Pero habrá notado que su trabajo mejoraba. Se hizo muy bueno; se movió de un nivel emocional de la escritura a un nivel más sistemático, por ejemplo en la segunda sección. (de Soul On Ice)

EC: … Como esa segunda sección… es una segunda sección únicamente por la manera en que McGraw Hill lo empaquetó, ve usted; pero yo no estoy realmente consciente de la cronología de la escritura en sí, de esas piezas, porque lo que ellos hicieron fue tomar un manuscrito relativamente largo y seleccionar de ahí. Algunas de las cosas que aparecen en Soul On Ice, como ensayos, son sólo partes cortadas de otros ensayos controlados más que nada una opinión legal. Esto no se podía decir porque Jackie Kennedy
me demandaría o James Baldwin me demandaría o no sería bueno hacer esto, ese tipo de cosas. De manera que el resultado final es como ese artículo del Rolling Stone la semana pasada, una versión altamente editada.

JS: ¿Lo resiente usted?

EC: No, porque tuve la oportunidad de trabajar de cerca con el editor y me agradó. Y  acordamos porque yo podía entender las opiniones legales. Alguien podía demandar.

JS: ¿Lo resentiría ahora, ahora que es mayor, más sabio y se siente más seguro de sí mismo?

EC: Ahora sé cómo hablar de las personas sin difamar. Sé cómo desarrollar el punto… sin mencionar el nombre o cambiar el nombre sin causar ningún problema. En otros tiempos pienso que yo era más hostil, vengativo contra la gente… con quien no estaba de acuerdo. Primero que nadie, James Baldwin. Ahora no siento que sea necesario ser tan duro con él, sabe usted? Creo que pude haber dicho lo mismo de diferentes maneras, lo cual no quiere decir en absoluto que al final no piense lo mismo. Alguien una vez me dijo algo que me ayudó mucho. Un músico de jazz, un baterista llamado Art Taylor. Y yo hablaba sobre, no sé qué era, algo que pasó que me presentaba la oportunidad de desquitarme con alguien y no lo había hecho todavía pero hablando por teléfono con él lo mencioné porque él sabía de la situación. Él dijo: “No vale ni la pena, lo mejor es matar la gente así con tu propio éxito… y cuando veas al tipo, sólo sonríe y pregúntale cómo está y sigue tu camino. Es mejor que perder tu tiempo, ¿sabes?” Y yo encuentro, no sé lo que es, sencillamente no me interesan cierto tipo de conflictos o argumentos… No me interesa lastimar a nadie innecesariamente o vejarlo, ¿me entiende?.

JS: Quizás esté interesado en canalizar energía.

EC: Verá, en aquel tiempo, aún habiendo dicho eso, cuando lo pienso ahora, mirando atrás… las consecuencias  pesaban mucho. En el sentido de que Baldwin con su libro Fire Next Time (La próxima vez el fuego), más que nada, si recuerda usted, él había publicado otros libros no muy exitosamente. Pero después de Fire Next Time volvieron a publicar sus cosas. Ese libro abrió muchas puertas para Baldwin. A pesar de que ya se abrían para él, esto llegó en un momento en que tuvo consecuencias. Entonces la gente esperaba oír más sobre Baldwin, y había una nueva oleada de gente esperando su novela. Yo esperaba que escribiera otra cosa… esperando dos o tres años. Probablemente jugaba con todo eso como hago yo ahora. Y finalmente escribió su libro; se publicó, y yo fui por todas las vías para conseguir una copia en prisión, y corrí a leerlo, y me enfureció. Porque de Baldwin necesitábamos imágenes de las armas. Necesitábamos personajes que expresaran cómo nos sentíamos, que nos hubieran ahorrado ciertos actos que tuvimos que llevar a cabo para no sólo expresarnos, sino para contrarrestar la imagen que él estaba creando de nosotros. Recuerda usted, Rufus… o sea que tuve mucha rabia con Baldwin y—

JS: ¿Mantiene aún su afección por [Norman] Mailer?

EC:  Sí, la mantengo, excepto que… es el Mailer que yo conozco, quiero decir, el Mailer que conocía antes de salir de la prisión. Luego lo conocí en persona y no era el mismo. Me sigue gustando su escritura y todo eso, pero reprocho su actitud durante la última mitad de los ’60. Se mantuvo fuera. Y cuando yo salí de prisión fui a verlo y hablé con él. Me impresionó mucho Mailer y su conciencia social de entonces, su idea del escritor como una persona comprometida, usted sabe. Particularmente un artículo que leí, que era como una carta abierta a Kennedy, en la que le hacía un llamado a que adoptara ciertas posiciones, que en aquel momento hubieran sido importantes en la Guerra Fría, y todo aquello, y encuentro que la situación que existía en los Estados Unidos durante la segunda mitad de los ’60, Mailer podía haber… le hubieran escuchado. El trató, Mailer solía, él fue un pionero en cierta forma, de ciertas técnicas de enseñanza… el debate con [William] Buckley… pero no sé… él nunca, uno se imaginaría que Mailer se llevaba bien, bueno, con por ejemplo, la izquierda joven entre los blancos. Durante un tiempo él recibía… estaba a la cabeza de la lista de invitados a hablar en reuniones políticas.

JS: ¿Usted no estaba cuando él se presentó como candidato para alcalde, ¿o sí?

EC: Yo estaba en San Quintín…

JS: Oh, entonces sí estaba en los Estados Unidos…

EC: Él lo hizo más de una vez ¿o no? Yo hablo de la vez que lo hizo en grande. Hubo una vez que lo hizo en grande, ¿verdad?

JS: ¿Cómo se sintió usted con respecto a eso?

EC: No lo logró. Así es como son las cosas. Ahora yo la quiero entrevistar a usted. Usted leyó esa entrevista en Rolling Stone anoche. ¿Qué le pareció?

JS: Voy a apagar la grabadora porque usted podría no querer que lo que yo diga sea publicable.

EC: ¿Por qué no?

JS: Lo que usted quiere en esta cinta es decisión suya. No es obvio o no es seguro, pero casi seguro que parte de esta conversación será editada, que algunas partes serán excluidas, porque no habría espacio; a alguien podría no interesarle usar toda la conversación. Bajo ninguna circunstancia yo permitiría que esa edición ocurriera sin yo estar envuelta, porque no sería justo con usted el que yo permitiera una edición que cambiara la naturaleza de la conversación.

EC: Estoy de acuerdo.

JS: Usted me pregunta ahora, habiendo leído la entrevista del Rolling Stone, lo que yo pienso, y no sé si usted quiere eso en la cinta o no.

EC: A mí no me preocupa.

JS: Pues entonces se lo diré. Algunas de las cosas que me vinieron a la mente, pienso que ya se lo mencioné, que sentí que usted estaba girando en torno a una posición liberal americana; Más bien… que se movía hacia el centro, y que habló sobre eso cuando se autodenominó conservador en términos de conservar y preservar las cosas que usted cree que deben conservarse y preservarse en los Estados Unidos. No estoy segura si parte de eso puede ser una etapa pasajera en usted. Y usted dijo que se consideraba a-político. Lo dijo también hoy aquí, pero usted es un animal político.

EC: Bueno, no soy… No estoy interesado o envuelto en ningún tipo de política.

JS: Casi todo lo que usted hace o dice es… tiene implicaciones políticas.

EC: Sí, pero quiero decir…

JS: Su sentido del poder y la política prevalecen, incluso si lo que usted piensa o dice es a-político para usted.

EC: No es igual que antes. Usted reconoció que he cambiado mi actitud.

JS: Sí, pero usted tomó una decisión política al venir a Francia como primer paso en su viaje de retorno a los Estados Unidos. Y ayer dijo que había razones históricas y actuales políticas por las que seleccionó a Francia.

EC: Lo otro que llamábamos política, tal vez eso no era política.

JS: Pero usted entiende la política, y yo pienso que la aplica en casi todo lo que hace—quizás no conscientemente en su nueva carrera de couturier, tal vez.

EC: ¿Pero no cree usted que eso es generalmente así?

JS: No conscientemente en áreas creativas ‘a-políticas’.

EC: Cree usted que sería bueno para mí… en la situación que me encuentro… la decisión que trato de hacer… Yo quiero ser un individuo no asociado a una organización, creo que lo hace menos difícil porque… políticamente, a Estados Unidos se le hace difícil de tragar.. De manera que, uh… creo que vale la pena preservar. La gente en posición de autoridad… el comportamiento de esas personas… la forma tradicional en que se han estado comportando… los excesos y abusos de autoridad… sólo permiten una ceguera de parte de ellos. Les han dicho de todo, y todo eso tiene que salir por la ventana. Pero nuestro acercamiento a todo eso era como acabar con la policía, simplemente odiar a toda la policía, lo cual es un error. Porque ahora entiendo que hay policías buenos y hay malos, y hemos visto lo suficiente por los eventos recientes como para saber que no todos los soldados son fascistas de derecha… Y yo creo que hay muchas mentes maravillosas dentro del Pentágono y dentro de las fuerzas militares norteamericanas. Creo que la izquierda tiene que tener una perspectiva que le permita relacionarse a esas personas, organizarse con esas personas, ser parte de esas personas. De otra manera, no quiero hacerlo. Pero también… quiero preguntarle… como usted habló del proceso de construir una imagen, y me estoy preguntando cuál de los puntos envueltos en ese artículo… porque francamente no quiero hacer eso. No quiero decir cosas así a menos que lo crea, porque no veo que sea necesario y sé que la mentira política no paga.

JS: No, no paga.

EC: Y uno se va a arrepentir, según evidencia reciente que tenemos de ello.

JS: La tenemos.

EC: Entonces, yo no soy eso… estoy en posición de… no tengo cuentas que saldar en ese punto. Le diré que lo que estoy haciendo es un esfuerzo consciente… en cuanto a todo ese asunto de “Eldridge Cleaver, la guerrilla urbana.” Usted ya sabe que no me encuentro en un monte con un ejército planificando un ataque a los Estados Unidos. En el pasado, muchas veces se ha presentado esa imagen de mí, ya sea por cosas que yo dije que llevaron a esa conclusión o cosas que dijo la policía. Y simplemente quiero deshacerme de toda esa idea, porque esa idea no tiene nada que ver con lo que estoy haciendo. Entonces sí hay un esfuerzo constante de mi parte para deshacerme de todo eso.

JS:  Sí, y yo estaba pensando, al terminar la sesión de ayer… Terry [Karten] dijo, “¿Por qué nosotras? ¿Por qué estaba tan decidido a permitir que al día siguiente grabáramos una entrevista?” Y yo dije: “¿y por qué no nosotras?” Pienso que usted quiere que la gente sepa cómo es usted ahora. Usted se ha mantenido lejos por mucho tiempo, fuera de las cosas, ha hecho muchas cosas, y quiere proyectarse como es hoy.

EC: Yo no soy una cosa hoy y otra mañana.

DECISIONES

JS: ¿Cree usted que va a tener que huir otra vez, estar en una posición en la que sería imposible hacer una entrevista?

EC: No, no, no. Quiero decir… si no voy a estar aquí en París. Quizás tenga que regresar porque… lo que voy a hacer ahora es terminar estos dibujos y entonces, no voy a tener nada más que hacer hasta que reciba la ropa… y tengo que regresar al sur por que tengo un casero y otros asuntos de finanzas…

JS: ¿Cuándo cree que se irá?

EC: Tan pronto como tenga el dinero. Cuando regrese, tengo que pagar mi renta… y sabe como todo está subiendo, ¿no es cierto? Pasajes de ida y vuelta… no quiero tomar el tren, tarda tanto... Es cuestión de organización y levantar el negocio de estos pantalones…

TK: Muchas veces a su edad, parece que los hombres escriben autobiografías y autorretratos, quizás no porque quieren recapitular su pasado, sino para saber dónde están ahora; para expresarlo, no para saber quiénes son, sino casi para crear metáforas de sí mismos. Quizás es lo que ha sido esta entrevista. 

JS: Está usted en una posición única. Como usted dice, ha tratado todo lo demás. ¿Qué hace usted con toda esa gente que quiere tratar todo lo demás?

EC: Eso es una cierta generalidad, y bueno, pienso que me estoy retirando de lo general, y quiero trabajar sólo con lo específico, así que puedo responder a eso, excepto… usted hablaba de cierta gente. Si usted divide las categorías, como… Hay un crimen que esta ropa va a abolir, y es el exhibicionismo (indecent expoxure) porque ahora tendremos decent exposure (Cleaver juega con la frase Indecent Exposure para crear el término opuesto “exhibicionismo decente”) verá, quizás eso no es una gran ayuda para la sociedad; ese no es el mayor crimen. Pero estoy interesado en el crimen de violación y por qué la gente viola. Todo esto viene de los problemas de la sexualidad humana y de… lo que yo llamo el derecho a joder… por las consecuencias

JS: Bueno, yo… ayer se me ocurrió que usted se ha apartado profesionalmente de el estudio de la violación (rapeology) a la seductología. Pensé que en su sociología, llegó a descubrir los placeres de la seducción.

EC: Bueno, porque si uno siente que la violación esta mal por muchas razones, incluyendo el hecho de que realmente no satisface… se basa, quiero decir, en que el violador tiene una profunda ignorancia de la naturaleza de la mujer. Creo que si la mayoría de los hombres realmente entendiera… la verdadera reacción que provocan en las mujeres cuando las violan, nunca lo harían, nunca. Se horrorizarían, porque de hecho lo que quieren las mujeres más que nada, es amor. Si realmente lo entendieran, la sola idea les parecería repulsiva. Pero todo eso es muy complicado, ve usted… nadie lo habla.

JS: Bueno, nosotros hemos hablado.

(Terry Karten, quien al momento de esta entrevista residía en París, formaba parte del equipo editorial de Point of Contact. Ella acompañó a JS durante las dos tardes en que se llevó a cabo la conversación con Eldridge Cleaver.)

 

 

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