PUNTO DE CONTACTO
EDICIÓN ANIVERSARIO – 30 AÑOS
Entrevista con Eldridge Cleaver
Jacqueline Simon (co-editado con Terry Karten)
Traducido por Tere Paniagua
Syracuse University
Hasta donde sabemos, esta fue la primera vez que Eldridge Cleaver anunció abiertamente sus intenciones de regresar a vivir en los Estados Unidos, luego de varios años viajando en el exilio.
París, 11 de septiembre de 1975: dos habitaciones en el Barrio Latino… música, incienso, almohadones en el suelo, libros, muy pocos muebles… diseños de ropa en límpida acuarela cubren las paredes, compás geométrico y regla de precisión sobre los dibujos.
El concepto de los dibujos según el propio diseñador, es “la destrucción de la mentalidad de hoja de parra a través de un revolucionario pantalón de hombre” que ofrece posibilidades visuales y mayor confort.
El artista vislumbra la producción y distribución de estos diseños. Se ve a sí mismo como un miembro activo del sistema americano. No ve conflicto alguno en si como diseñador creativo cobrando su porciento de las ventas y el hombre que escribió SOUL ON ICE y se convirtió en líder revolucionario del partido Black Panther.
Aquella primera tarde con Eldridge Cleaver, nuestra conversación era un rodeo, nunca confrontando, temas de autonomía, erotismo, libertades individuales. El estado de ánimo y el hombre reservado, separado de la experiencia del diálogo.
En cierto momento, hablamos casualmente de su edad—Cleaver cumplió cuarenta en agosto de este año—y el cruce que muchas veces eso representa en las culturas occidentales. Dijo que así exactamente le pareció a él. El ánimo cambió. Hablamos. Cuando le preguntamos si podríamos volver al día siguiente a grabar otra conversación, él respondió afirmativamente, incluso con agrado.
En 1958, Eldridge Cleaver fue sentenciado a trece años en prisión por violación e intento de asesinato. Pasó nueve años entre tres cárceles del estado de California y en 1966 salió en libertad bajo palabra. Soul On Ice, publicado aproximadamente un año más tarde, es una colección de ensayos escritos durante sus años en prisión. La publicación obtuvo gran éxito a nivel internacional en 1968 y Cleaver fue aclamado como escritor brillante y lúcido al presentar con fuerza y convicción los problemas de las relaciones entre blancos y negros y los mitos sociales y políticos que les rodean.
Cleaver se integró al partido del Black Panther y fue nombrado Ministro de Información, declarándose a si mismo como “revolucionario a tiempo completo en la lucha por la liberación de los negros en América.” En noviembre del 1968, Cleaver recibió poco más de 36,000 votos como candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido de Paz y Libertad.
Poco después de las elecciones, su libertad bajo palabra fue revocada y se levantaron nuevos cargos contra él. En vez de regresar a prisión, Cleaver huyó de las autoridades y apareció primero en Cuba, luego en Algeria y finalmente en París.
Point of Contact cree que Eldridge Cleaver (ahora, a mediados de los ‘70, declarando sobretodo su deseo de vivir en los Estados Unidos con su familia como ciudadano privado) es una figura pública, un escritor y un político de nuestros tiempos. Sobre estas bases entramos en estas conversaciones grabadas. Sobre estas bases se editaron dichas grabaciones. Sobre estas bases se publica esta entrevista. Cleaver habló libremente y dejó claro que no se sentía inhibido por el proceso de grabación.
Viernes, 12 de septiembre de 1975.
Preparamos la grabadora. Eldridge dibujaba en su libreta en el otro cuarto. Como el día anterior, vestía de mahón y campera.
POSICIONES
Eldridge Cleaver: Y bueno después del día de ayer, ¿todavía quiere que hablemos de la política de cambio?
Jacqueline Simon: ¿Por qué no? Después de todo, se dedicó tanto tiempo a hablar sobre cómo usted había cambiado.
EC: Muéstreme a alguien que no haya cambiado, o que no cambia. Yo he estado lejos de América por más de seis años; vivo sin pasaporte, tengo dos hijos de cinco y seis años. Tuve tiempo para pensar.
JS: Pensar puede haber reforzado sus creencias. Cambiar no necesariamente significa que uno se contradiga. En su caso, todo lo que dijo ayer indicaba esto último. Parecía insatisfecho con Cuba, Algeria, Rusia, incluso China. ¿Es una visión histórica o personal?
EC: Bueno mis juicios son históricos, pienso, y basados en la naturaleza del totalitarianismo y la burocracia. Esta gente, una vez redistribuye el poder, asume el mismo papel de sus opresores.
JS: Entonces habla usted sobretodo de la naturaleza humana, más que de ideología.
Ayer pensé, quizás, que su nueva filosofía, que pone énfasis particular en la no-violencia, podría originarse en la sensasión de su propia impotencia. Obviamente quiere regresar a los Estados Unidos y todo está en manos del gobierno, la ley y el estado de California. Una vez regrese, bajo los términos que sean, ¿cree que la no-violencia, ahora tan profundamente arraigada en usted, prevalecerá?
EC: Por supuesto. Aquellos tiempos ya pasaron. Para mí y para los negros americanos también. Yo soy a-político. No soy parte de ninguna organización excepto mi familia.
JS: ¿Aunque reciba llamado?
EC: No descartaría trabajar con el gobierno, pero no trabajaría dentro de un partido revolucionario. No hay razón que nos impida enderezar las cosas en América usando las instituciones que tenemos. Estas son buenas, por eso han sobrevivido a pesar de ciertas personas. De lo que se trata es de mejorar a las personas. El sistema funciona. Míreme a mí.
Creo que he tenido tiempo y el deseo y la oportunidad de reevaluar a conciencia todo esto y sé que el sistema americano funciona para los americanos.
JS: Usted sigue hablando de la no-violencia en un momento en que la violencia parece ser parte de un todo en vez de una emoción y un acto que personas como los Black Panthers invocaron y provocaron en los años ‘60. Si ha estado al tanto de las noticias –los intentos de asesinato al Presidente, la integración racial forzada en las escuelas mediante el uso de transporte colectivo de niños de distintas zonas y demás—debe saberlo.
EC: Sí, aún así se podría decir que estoy por la no-violencia. No creo que lo que provocamos tuvo consecuencias permanentes. Estábamos furiosos y frustrados y actuamos según eso. Pero ya pasó. Esto es algo nuevo, esta violencia amorfa y todavía ambigua.
Hay factores psicológicos envueltos en ser de los de abajo—y un criminal. Llega uno a creérselo y actúa como tal. No se actuaba en función de la ideología. Era la experiencia la que desataba aquella violencia.
Y entonces yo me salí del proceso y tuve una visión más completa. Decidí repasar y repensar mi posición.
JS: ¿Y el poder?
EC: Yo no tenía poder. Eldridge Cleaver nunca tuvo ningún poder. Yo me levanté y hablé y actué porque fue eso lo que elegí. Algunas de las cosas que elegí estaban equivocadas, y ahora lo sé. Pero tal como estaban las cosas en entonces, yo preferí la confrontación violenta, y creía en eso. Ese tiempo pasó. No funcionó porque faltó el poder. Pero puso a la gente a pensar.
JS: Pero cuando supo que había escrito un “best-seller” ¿no pensó entonces que tenía poder?
EC: Siempre escribo “best sellers.”
JS: ¿No ha pensado en eso o no está listo para comentar al respecto? En fin, quizás es parte de su alejamiento político.
EC: Yo… yo estoy en posición de hablar de lo que vi en esos países comunistas. Tiene que mirar a Cuba y entenderla. Y vivir en Rusia y llegar a entender cómo estas personas viven con libertad económica y miedo político.
JS: ¿Y China?
EC: Bueno, es tan inmensa la cantidad de gente, quiero decir, que no puede usted comparar… China había sido el espectro en que se definían la izquierda y la derecha; Había existido, y aunque la Unión Soviética se había convertido en un país revisionista, China se mantenía. De manera que pudieron mantener esa ficción hasta el momento en que concreta y cualitativamente cambiaron la situación. Eso no tuvo lugar hasta que Nixon le estrechó la mano a Mao. Una vez que sucedió eso, todo era posible.
JS: Entonces, el haber viajado, el haber demistificado, a su manera, ideología y realidad… usted habla de toda esa ficción como algo que no logró sobrevivir una vez que la relación entre China y América…
EC: Eso es una cosa. No estoy de acuerdo con ese tipo de política, pero eso no es lo que me lleva a sentenciar críticamente al marxismo-leninismo como ideología y al comunismo como una forma del Estado. Esto tiene que ver precisamente con el estudio ideológico y un mayor entendimiento y la experiencia personal de haber vivido bajo esas formas de burocracia, viendo lo que le sucede a otras personas y cómo es la situación. Eso es lo que me desepciona del asunto. Reconozco lo inaceptable de esta llamada dictadura del proletariado que es realmente como la dictadura de una nueva élite en nombre del eso que llaman proletariado, ¿me sigue? Y funciona peor que la democracia burguesa porque… También tiene que ver con la historia de la revolución rusa. Porque pienso que el error clave estuvo en no implementar su programa dentro del marco de la República que se estableció, el llamado Kerensky y el Duma. Si ellos hubiesen ejercido la dirección de su partido a través del sistema democrático, a través de instituciones democráticas y basando su poder en el voto popular, entonces no veo razón alguna por qué no pudieran llevar a cabo un programa revolucionario. Al igual que en los Estados Unidos, no veo razón alguna por qué aquellos que podrían movilizar una cantidad suficiente de la población americana alrededor de un programa revolucionario no lo pueden hacer a través de las instituciones en lugar de abolirlas y establecer una dictadura que nos llevaría a donde ellos están ahora. Como ve, reconozco que están en una posición donde no saben qué hacer ni saben cómo hacerlo. Además, no tienen tradiciones de democracia en esos países. Esto es otro aspecto importante sobre el comunismo y el mundo occidental. Noto que no parece funcionar en países donde no tienen un conocimiento de lo que es una democracia. Porque uno cambia libertad por pan. El comunismo le garantizará la comida y le dará la comida pero no hay que olvidar que no sólo de pan vive el hombre…
JS: Bueno, pienso que usted se lanzó con mucha fuerza ayer en el sentido de decir que los países comunistas ofrecen democracia económica y usted siente que América ofrece democracia política. Pero allá en los Estados Unidos, donde usted no ha estado por cuántos, seis, siete años, una gran ansiedad de esta era, la de los 70, es que nos están despojando de nuestras libertades políticas… que nos estamos sintiendo confinados e impedidos por la fusión político-económica y su rigidez.
EC: Bueno, sólo puedo decirle que eso simplemente indica que mucha gente apenas comienza a darse cuenta ahora. Porque ha sido terrible, y no tan malo ahora como antes. Pero no quisiera equivocarme en esto. Es que tengo la impresión de que, por la debacle de la administración de Nixon, se puso al descubierto el bajo mundo de los aspectos políticos policiales y los aspectos represivos e ilegales de sus actividades de manera que todo el mundo lo ve y todo el mundo se sorprende. Usted habla de las tensiones que se vivieron después de Watergate. Yo estaba tenso antes de Watergate, y me alegra tanto ver que todos los demás tomen conciencia de esto, que me hace feliz. Me siento aliviado. Mi reacción es un poco diferente, nada más. Otras personas se están alterando. Para mí es un alivio verlas alteradas, usted sabe.
JS: Yo diría que estamos de acuerdo con eso. Me pregunto… hemos hablado un poco, no mucho, sobre los negros y la lucha de clases.
EC: Le escucho. Estoy de acuerdo.
JS: Pienso que usted se está alejando de un enfoque particular en cuanto al problema de los negros y prefiere creer que los negros están siendo absorbidos dentro de la estructura social y por lo tanto, a una situación de clase. Y ya hay, como sabemos, un negro burgués; también el negro de clase baja. Ya no se habla en términos de blanco y negro. Y no estoy segura de que ha reflexionado a fondo esa doble situación.
EC: Eso ya terminó, se acabó. Considero eso como un asunto más o menos de temperamento; o pasa por ahí. Olvídese del negro.
JS: ¿Por qué?
EC: Pienso que uno puede mirar a los años 60, cuando para los negros era realmente como que se estaba tomando una decisión en cuanto a lo que iban a hacer y adónde iban. Todas las alternativas: ¿Regresarían a Africa; se integrarían; se separarían, como los musulmanes negros de Estados Unidos, en cuántos estados, o qué?
Pienso que esta claro que… todo eso ha sido rechazado y que los negros son americanos. Somos miembros valiosos de esa organización llamada los Estados Unidos de América.
Tenemos un derecho sólido. Para mí eso es muy importante. Yo diría… que es cierto, que tenemos ese derecho. Pienso que, desde la abolición de la esclavitud, psicológicamente, los afroamericanos han estado en el borde, sin saber si estaban aquí para quedarse o si estaban de alguna manera u otra afuera o por irse a otra parte, y que finalmente esto ha llegado a un cierre. Eso lo noto en mí mismo. Nunca estuve realmente … inclinado al retorno a Africa o a la separación dentro de los Estados Unidos. Sabía de Marcus Garvey y de todo eso. Es la vieja historia, pero ideológicamente y psicológicamente siempre teníamos que lidiar con eso, y ahora veo muy claramente y no es necesario hablar más de eso. La separación es la base del Nacionalismo Negro. Esa alternativa se acabó.
Una de las cosas sorprendentes que descubrí, es que los africanos no ven al negro americano como un hermano. Para ellos es eso… un negro americano y tan americano como negro, un extraño, relacionado por el color pero no por la cultura. Su cultura lo hace un extranjero.
JS: ¿Será esa en parte una razón para estar pensando en regresar a los Estados Unidos? ¿Quiere sentirlo como su hogar?
EC: En parte, sí. Pero lo que lo hace posible es el cambio de administración en California y en Washington.
JS: ¿Por qué eligió a Francia como punto de partida para su retorno?
EC: Pensé que Francia tenía un historial de ofrecerle asilo a exiliados, y parecía políticamente un buen momento. Era obvio para mí que esto me ofrecía una oportunidad fabulosa, aunque no había pensado en diseñar mis pantalones o hacer más nada. Pensé que podría trabajar en mi escritura; leer más, sólo eso; hacer nada, sentirme libre… esa sensación y realmente la aprecio.
JS: Sólo te conocí ayer. Y no encuentro a ese hombre enfurecido sobre el que había leído. SE te ve suelto y fácil… muy optimista, considerando tu estatus actual como exiliado sin mucha importancia histórica.
EC: Me siento optimista porque la realidad de mi vida ha sobrepasado mis sueños.
JS: ¿La realidad de tu vida o de lo que acontece en el mundo?
EC: Oh, absolutamente, en mi vida, pero en el mundo también. Porque cuando uno habla de estas cosas, hay que mirar hacia atrás y ver cuales eran las metas de entonces y cómo veo las cosas ahora. Ese era todo el asunto del partido Black Panther y la vía de la confrontación en que estábamos frente al gobierno, precisamente porque sentíamos que lo que estaba sucediendo estaba mal y se lo gritábamos en la cara. Ahora la gente dirá, “bueno, estaban gritando demasiado o de manera incorrecta,” pero el momento no era necesariamente racional. Y si vemos cómo Nixon ganó las elecciones del ’68… cómo la policía no esperó ni la inauguración. Antes de la elección, la policía me dijo, “espera a las elecciones y entonces el partido ‘blanco’ subirá al poder.” El partido blanco. Y empezaron… le digo cuándo verdaderamente empezaron, inmediatamente después explosión de la convención demócrata en Chicago. Nada que saliera de esa convención podía ganar.
JS: Ayer me dijo que usted era a-político. No creo que sea a-político.
EC: Me refiero a un sentido de… no quiero entrar demasiado en lo que está pasando. No quiero ser parte de eso; no me gusta. No estoy en posición alguna de ser… No defiendo nada.
JS: No defiende una política.
EC: Ni tampoco impulso una organización. Bueno, pongámoslo así. Me doy cuenta que esto va a tomar algún tiempo antes de que pueda, antes de que mucha gente se sienta como yo. Me refiero a gente en los Estados Unidos.
JS: A eso me refiero.
EC: No tengo la más mínima duda, aunque algunas de estas posturas podrían causar sorpresa, tienen su lógica. Yo sé que eso prevalecerá porque tratar de hacerlo de otra manera sería absurdo. Soy un patriota. No hice lo que hice por subversivo o porque quería ser esas cosas. Fue sólo la forma en que todo se ha ido tergiversando, de manera que en cada uno de esos puntos, con el tiempo, yo podría decir lo mismo y la gente me va a creer. La mayoría del pueblo americano está de acuerdo con ese tipo de postura.
JS: Hay algo más que un trazo del americano liberal en lo que usted dice. Se me hace que ahora cree en trabajar a través del sistema para cambiarlo.
EC: Creo que cuando un sistema está abierto al cambio entonces eso es posible. Como trabajar fuera del sistema es también parte del sistema; es parte del sistema americano. Cuando el sistema político se traba por excesivas manipulaciones como ha sido a lo largo de la historia americana; cuando el bloqueo es excesivo, el pueblo americano se lanza a la calle y tiene un ‘Boston Tea Party.’ Y cuando es posible hacer las cosas desde adentro, negociando, aunque sea difícil y tedioso, vuelven a casa de manera que no pasa nada. Es sólo que tanta mierda se ha ido por el inodoro en relación a Nixon, que el tapón, hasta cierto punto, se ha roto y la gente está regresando a la normalidad porque sí, es posible hacer algo. De manera que cuando las cosas se van para el otro lado, y el proceso político se paraliza, si yo estuviera ahí, sería uno de los primeros en lanzarme a la calle. Pero cuando reconozco que es posible ahora, vivir en un período de creatividad dentro del sistema americano, no soy tan idiota de quedarme afuera en la calle por despecho o porque me guste estar afuera. Es duro allá afuera, y si hay cualquier posibilidad de disolver un conflicto social de manera razonable, cualquier persona razonable optaría por ello. Esa es la primera opción siempre. Pero como yo digo, con el tiempo, no debemos perder el coraje ni la capacidad de usar otros aspectos del sistema si la situación creada así lo requiere. Entonces, no veo una contradicción.
JS: No hay contradicciones; llamémoslo anomalías. Pero usted habló de regresar al país y de que espera estar en casa, y mencionó una fecha curiosa—el 4 de julio.
EC: ¿Qué tiene de raro el 4 de julio?
JS: Bueno, es el Día de la Independencia, y también habló usted del 4 de julio de 1976 que es el bicentenario, y me pregunto si en su mente estará conectando ambas cosas. Simbolismo... gestos.
EC: Bueno, no es tanto el tema de la independencia, usted sabe. No he estado pensando en mí mismo como una persona independiente en ese sentido. Pero ciertamente he pensado en éste como un momento oportuno. Si el pueblo americano algún día me permite regresar, entonces, pienso que no podría escoger un mejor momento, porque ellos deben poder entender el tipo de problemas que me tocó vivir. Deberían ser capaces de entenderlo porque pienso… en Estados Unidos todo el mundo tiene derecho a ser juzgado por sus pares. Pero eso significa un jurado de personas razonables. No es un jurado de policías con un hacha que amolar ni compuesto por miembros de una sociedad secreta de racistas (John Birch Society). No es eso; es un grupo representativo de gente dispuesta a considerar el asunto seriamente y vería si uno es o no es culpable de lo que se le acusa. Pienso que si los hechos que acontecieron se presentan frente a un jurado así compuesto, no me enviarían a prisión, ve usted? Esa es la manera correcta de hacerlo. Ahora bien, yo no estoy pidiendo perdón ni que me excusen por violar la ley. No es eso lo que pido. Ni siquiera estoy pidiendo que no me envíen a prisión. Sólo pido que mi caso se juzgue frente a un jurado; eso es todo.
JS: Cuando usted dice que quiere ser juzgado, ¿quiere decir que regresaría para que se reabra el caso en vez de esperar una amnistía?
EC: Prefiero no ir a juicio. Primero porque es algo tan pesado. Y creo que lo mejor sería simplemente dar por terminado todo ese período. Simplemente cerrar ese capítulo.
JS: ¿Ha relacionado el perdón de Ford a Nixon con su propio caso?
EC: Sí. Ahí supe que era posible. Al él hacer eso, vi la puerta abierta, porque éticamente el sistema americano exige trato igual para todos. Quiero decir, que la Enmienda 14 de la Constitución hace esto extensible a otras personas. ¿Sabe a lo que me refiero? No es otra cosa que una maniobra politica generada por miedos también políticos. Eso es. Y me pregunto: ¿es posible que se me permita regresar sin necesidad de ir a la cárcel? ¿Sería acaso como darme una oportunidad? Usted me pregunta de qué se me acusa. Se me acusa de participar en un tiroteo en el que creo que tres policías fueron heridos y un miembro del Black Panther murió. Dos, incluido yo, fuimos heridos. De eso se me acusa. De manera que la decisión que habrá que tomar a estas alturas es si voy a juicio, eso es todo. No hay que decidir si soy culpable o qué. La decisión que hay que tomar ahora es si yo iría a juicio o si me van a mandar de vuelta a prisión por una manipulación utilizando como razón mi estado de libertad bajo palabra. Si alguien quiere evaluarlo, usted sabe, yo personalmente siento que lo que hicimos era lo correcto; que estábamos justificados en lo que hicimos porque no conozco de ningún caso—Sé de casos de cosas estúpidas que se hicieron—pero nosotros no estábamos envueltos en ninguna clase de conspiración criminal. Siempre declaramos públicamente lo que hacíamos y lo que queríamos. Y eso porque temíamos, porque era una situación tan inflamatoria, había armas—que si no decíamos las cosas abiertamente, hubiera sido fácil para ellos manipular nuestra situación social. Podían habernos catalogado como maleantes, que es lo que siempre trataron de hacer.
JS: ¿Esto fue durante el período de libertad bajo palabra? Entonces usted sabía que coqueteaba con un peligro constante.
EC: Lo que yo quería era esperar a diciembre del 1968. Para esa fecha expiraba mi libertad bajo palabra. Tenía que cumplir un término de dos años hasta el 12 de diciembre de 1968. Era cuestión de meses, así que yo trataba de mantenerme al margen – y tomar las cosas con calma hasta que se cumpliera el término y volver a ser libre. Pero he aquí, el momento fue—y aún así yo aguanté, hasta el 6 de abril del ’68. Fue en el 4 de abril cuando asesinaron a Martin Luther King y dos días más el problema me alcanzó a mí. Quiero decir, que la atmósfera era tal que… lo menos destructivo que podía haber ocurrido fue lo que ocurrió… Todo eso pasó en Oakland. Los Panthers se originan en Oakland, crecieron en Oakland. Esto tiene que ver más con el departamento de policía de Oakland que con cualquier otra cosa, usted sabe. En aquel entonces era más como el departamento de la policía racista de Oakland, que era intolerable. Y cuando llegaron las noticias del asesinato de Martin Luther King, la gente por todas partes quería hacer algo, usted sabe, reaccionar, desquitarse, vengarse y estaban llenos de rabia por cualquier cosa. Lo que yo hacía era tomar decisiones en nombre de la organización o decisiones que tomaba con el mejor interés de la organización en mente, porque dejar que otros decidieran, era lo que no podía hacer, sabe lo que le digo. Se desarrolló una situación real de guerra entre nosotros y la policía sin que la gente supiera. Los únicos que realmente entendían lo que pasaba eran los policías y nosotros. Y nos preparaban una emboscada y nosotros a ellos. Y así es como todo pasó.
JS: Cuando usted vivió en Algeria, ¿Cómo eran sus relaciones con Boumedienne? ¿Sigue siendo su amigo?
EC: Nunca he tenido amistad con él.
JS: ¿Nunca tuvo mucho contacto con él? ¿Qué tal con la gente del gobierno? ¿Tuvo amistad con alguna persona del gobierno de Algeria?
EC: Formalmente, quiero decir, nos ocupábamos de nuestros negocios, pero no eran situaciones de amistad. Así no es como la gente—usted sabe, cuando tiene asuntos que atender, usted se ocupa de sus asuntos. Ese era el nivel. Era todo protocolo; era formal.
JS: ¿Y no le pareció que era un tipo de protocolo distinto de la forma en que usted manejaría situaciones burocráticas americanas?
EC: Esta es una de las cosas que me interesa ver cuando regrese a los Estados Unidos. Porque no sé; porque mucha gente me dice: “Mira, estás loco por querer volver allá, y sabes que te vas a desilusionar porque has estado lejos y te has inventado esta idea en tu mente de lo maravillosa que es América, pero América es una mierda.” Pero quizás me he olvidado de cuán horrible es, usted sabe lo que a qué me refiero, y quizás voy a volver y diré: “Maldita sea, por qué no me quedé en París, donde puedo ir a sentarme en un café y comerme un croissant.” No sé. Pero es que tengo esta impresión de que en América uno no tiene que lidiar con cosas que uno tiene que resolver allá afuera, usted sabe…
PANTALONES
…como estos pantalones que muestran cómo se pueden hacer las cosas de manera diferente, en lo que a pantalones se refiere, usted sabe. Ahora veo que se puede hacer lo que uno quiera con unos pantalones. Mientras más juego con las cosas, como geométricamente, puedo combinar, hacer lo que quiera. Sólo muévalas por ahí, y lo mismo con las instituciones. Todas estas cosas se pueden manipular o los deberes se pueden cumplir de diferentes maneras.
JS: Usted sigue estando dentro de la institución, la institución de los pantalones. Está cambiando la practicalidad de los pantalones y su funcionalidad. Pudo haber elegido un djellabah o una faldita escocesa, pero por alguna razón…
EC: Eso ya es llevar la analogía un poco lejos, me parece, pero digamos que estoy trabajando dentro de la institución de los pantalones… si lo que usted quiere decir es que elijo trabajar dentro de la institución.
JS: Yo no quiero decir nada. Es usted quien hace la analogía…
EC: Digo yo, porque ese parece ser el paralelo—si entiendo lo que usted está diciendo.
JS: Usted empezó diciendo: “Vea usted lo que se puede hacer con unos pantalones jugando con el diseño,” pero no me ha dicho: “Veo lo que se puede hacer si uno decide: basta de pantalones, me siento mucho mejor en djellabah.”
EC: Pero yo no pienso eso, no creo en eso, por lo tanto no lo diré. Supongo que mi actitud básica hacia las instituciones es que por un lado el mundo y los Estados Unidos están en tantos aprietos que no estoy dispuesto a destruir ni a quedarme al margen, de paseo. Quiero volver a entrar y tratar de hacer que las cosas funcionen. ¿Acaso usted cree que yo quiero quedarme al margen?
JS: No, no creo que usted quiere quedarse al margen. El clima no es propicio donde usted está.
EC: Yo me siento una persona reformada y algo me ha sucedido como parte de todo esto. Me ha cambiado la manera en que me aproximo a las cosas. Me siento más seguro… con relación a toda clase de cosas, sólo por lo que he estado haciendo.
JS: Me transmite ese sentimiento, pero me pregunto cuán profundo es.
EC: Realmente me siento así. Siento eso. Ha sucedido en estos últimos días. Es decir, ya venía sintiéndome bien acerca del pasado, ¿si? Pero ha sido al completarse el proyecto total (el diseño de la ropa), que me tranquilicé, porque puedo ver que no es una idea loca… un par de pantalones y ya está, nada más…porque esto se ha ido repitiendo al extremo de que reconozco su valor funcional… y ahora me siento bien con respecto a activar o apagar y trabajar sobre otros problemas. Me excita. Sólo me apena que escogí el color equivocado para hacerlo.
JC: No veo por qué le importa tanto el color, si no es un material. ¿No le gustaría verlo reproducido en tela?
EC: Para mí todo esto es muy reciente y… porque todo se desarrolló, como dije, estudiando el Tantrismo que dio lugar al estudio de los Etruscos… que llevó al estudio del arte erótico. No hay otra manera con los Etruscos. Entonces, comprendí que los Tántricos son sobrevivientes de un tiempo en que la gente se interesaba por la realidad universal. El mejor documento histórico que tenemos de ese erotismo es la sociedad Etrusca, porque se ha preservado tanto de su cultura, mientras que con otros pueblos, se ha falsificado o se ha perdido. Entonces de repente descubrí que al leer estos libros sobre el arte erótico, empecé a ver los mismos símbolos en todas partes. Esto es de Irán, aquello es de México o de América Latina, y ésta es de Nepal y ésta, de Roma. Y encontrarás en su desarrollo sobre los Etruscos y los Tántricos, lo mismo en todas partes. Así que traté de construir un marco de tiempo para determinar en qué período de la historia ésto estaba ocurriendo en todas partes al mismo tiempo; en otras palabras, así era la gente. Y eso se preservó para nosotros en la forma del arte erótico. Es arte humano sobre la gente; lo tienes que buscar en el arte erótico. Entonces yo… mi primera… toda mi motivación, perdón por decir esto, no lo diré de esa manera…
JS: Dígalo.
EC: No, Siempre he tenido muy, siempre he sido muy sutil con respecto al sexo. Me gusta. Entonces, conoce usted todo lo del Kama Sutra. Hay algo que aprender ahí, ¿no? La impresión general es que hay algo en el Kama Sutra que hace al sexo mejor—así es que quise aprender de eso y se convirtió en mi pasatiempo, si es que tengo uno, leer libros, simplemente buscando esto cada vez que podía, usted sabe. Por ahí empecé.
JS: ¿Ha leído los cuentos Tántricos?
EC: Sí. Quería entender esas cosas así que las empecé a estudiar hasta que entendí, hasta que me convertí en un gurú Tántrico—y ahora estoy preparado para hacerlo.
JS: Cuando usted se autodenomina gurú Tántrico, ¿es un título que se otorga a si mismo o es que-
EC: Un título que me otorgo a mí mismo, porque sé quién soy. Lo he perfeccionado. Por eso hice estos pantalones. A eso me refiero cuando digo que éstos pantalones son sólo la punta del iceberg y lo que cuenta es lo que está debajo.
JS: Usted viene de la metafísica. Es usted absolutamente de los ’70 tanto como es de antiguo. ¿Cuánto ha leído sobre el pensamiento contemporáneo, de la filosofía contemporánea?
EC: No sé lo que está pasando excepto lo que aparece en las noticias.
JS: ¿Lee mayormente periódicos ahora?
EC: Leo el Herald Tribune.
JS: ¿Nada más?
EC: ¿Usted quiere decir que si no leo nada más? Pues, si, leo Time, Newsweek, compro el Herald Tribune todos los días. Escucho la radio todos los días, la BBC y la Voz de América y demás, y más o menos eso es.
JS: Creo que es una historia bastante completa la que nos ha dado, ¿no cree usted?
EC: Y la ropa de la era espacial. ¿Sabe algo de los Masones?
JS: Sé algo de los Masones en Francia.
EC: ¿Su padre es Masón?
JS: No.
EC: Los Masones son, y digo eso porque como usted sabe, su creencia tiene mucho que ver con el compás y la escuadra, usted sabe. Todo se basa en la estructura del mundo. Creo que eso comenzó con la gente que construía pirámides, los maestros constructores… basándose en algún principio astronómico, científico, que guardaban celosamente. No les gusta la gente que juega con esas cosas y realmente sienten que no hay ningún secreto al respecto, usted sabe. Hay cierta seriedad respecto a esto en el sentido de algo que se repite en la historia sobre gente que encuentra su camino y lo pierde, lo encuentran y lo pierden. Cuando encontramos nuestro camino otra vez, es en el arte, a veces en la música, a veces en la pintura, o en la escultura o en la arquitectura, pero siempre son los artistas. Como el hombre a través de la imaginación reordenando su ambiente para que se adapte a la situación, y si estoy fascinado por todo esto es porque fue eso lo que ocurrió. Quiero decir, que si usted ve ese diseño mío –por eso le pregunté si sabía algo de los Masones—ahí están los principios fundamentales del compás y la escuadra, el círculo. Toda construcción es esto, toda construcción, toda tecnología se basa en esto, y aplicarlo a vestimentas en esta forma, se hace en términos de perfecta relevancia. No sé qué sabe usted de geometría, pero lo puede ver aquí.
JS: Sí, vi las herramientas con que usted trabaja.
EC: Esto puede hacerse en la música, por ejemplo. Un músico sabrá como sacar ese espíritu de ahí y transponerlo a la música, y así es cuando esas cosas comienzan a suceder. Estoy politiqueando ahora por… pero no creo que eso ocurra hasta que vea la ropa, la gente caminando por ahí en esa ropa.
JS: Bueno, pienso que usted entiende esto como parte de toda su metamorfosis. ¿Cree que estará realmente satisfecho con ser un ciudadano común para el resto de su vida?
EC: Nada es para siempre. Porque uno siempre encuentra el tiempo para hacerse público. Yo no descartaría que eso pudiera sucederme.
JS: Yo tampoco.
EC: Pero mientras tanto… Tengo que hacer seis pares de pantalones.
JS: ¿Tiene una señora que se los cose?
EC: Tan pronto como haga estas copias--
JS: ¿Y entonces qué va a hacer con ellos?
EC: Entonces comenzaremos a mostrárselos a los industriales y a venderlos.
JS: ¿En América?
EC: En todas partes.
JS: Ayer terminó usted hablándonos en un tono muy gentil. Dijo que era suficiente para usted pensar que estaba haciendo una revolución en la vestimenta, lo cual era una forma de hacer una revolución pacífica.
EC: Si usted cree necesario hacer énfasis en la paz, yo no. Yo no me salgo del camino para ser pacífico, usted sabe. La ropa dice algo; tiene un espíritu, una ideología, valores. De manera que la gente escoge su ropa. La gente que usa esta ropa es gente que de alguna manera va a apoyar lo que esa ropa dice. ¿Y qué dice esa ropa? Lo más impactante es una diferencia radical en la actitud hacia el pene. A mí personalmente no me interesa decir lo que esa ropa dice porque encuentro que hablar al respecto no ayuda.
MASCARAS
¿Le importa si me como uno de estos?
JS: Para eso los trajimos. Ese era el propósito.
EC: Usualmente no como nada que la gente me ofrezca.
JS: ¿Por qué no?
EC: Porque si lo hago entonces creo que alguien me dará algo envenenado.
JS: ¿Es usted paranoico?
EC: Bueno…
JS: Detecté cierta paranoia la primera vez que hablamos por teléfono.
EC: Yo no le llamaría paranoia… He visto la paranoia. A menudo me equivoco. A veces me equivoco pero prefiero equivocarme antes que cometer una estupidez.
JS: ¿Y qué piensa ahora?
EC: Bueno, es usted… pero primero recibí una carta extraña, seguida por una voz extraña, o sea que naturalmente ya estaba en alerta. Es lo normal. ¿Le molesta?
JS: No, está bien. Y entonces cuando nos vió, ¿de inmediato pensó que éramos gente seria?
EC: No. Especialmente Terry, tiene una mirada severa en el rostro. Me dije a mí mismo “Pues, finalmente me agarraron.”
JS: Hubiera pensado que sería lo opuesto.
EC: ¿Se ha dado cuenta que son las siete?
JS: No, no sabía que el tiempo se nos iba tan rápido. Supongo que deberíamos parar aquí.
Terry Karter: Usted habla de vestir a los militares.. hemos tenido un movimiento en la dirección contraria, todos los uniformes, los del ejército, los de las monjas, que están siendo copiados y la gente los viste todos los días; Todo el mundo se los apropia.
JS: Quizás la gente quiere disfrazarse, para no revelar nada.
EC: ¿Lo están comprando?
TK: Bueno, los uniformes militares, por cierto..
EC: Oh sí, sin duda. Cuando estuve en Algeria, tuve una amiga que tenía que cuidarse mucho de ser vista conmigo o con cualquier hombre… le compramos un velo, mejor que lo de monja porque era como una máscara. No había problema. Las prostitutas en Algeria usan velos, usted sabe, de manera que es realmente el anonimato. Y le digo algo más que me gusta, y que intentaba hacer: máscaras. Me gustaría que fueran socialmente aceptables. Si usted sale con alguien, puede llevar una máscara y cumpliría un propósito, que nadie sepa quien es usted. Se podría hacer de manera que se viera bonita… y los únicos que realmente se preocuparían serían los policías. Porque no les gusta eso excepto en Halloween.
JS: ¿Pero no cree que en cierta forma se trata de algo muy personal suyo? Quiero decir, ¿Por qué tiene uno que ser anónimo?
EC: No dentro de su propia comunidad; usted no es anónimo.
TK: Estos son tiempos en que se recopilan archivos de ciertos individuos. De camino acá, un hombre en su apartamento entreabrió la puerta y nos miraba como cuestionando qué hacíamos allí, y Jackie me dijo según él cerraba la puerta, “Sabes que te acaban de retratar.”
JS: Pues, todos estamos muy concientes de eso en América. En Nueva York, realmente, no puedo hablar de todo el continente. Regresemos al Eldridge Cleaver de los ’60, y el hombre que está hoy aquí, hablando con sentido y sinsentido a la vez. No tenía usted tiempo para este tipo de habladuría en aquel entonces.
EC: Bueno, este es el tiempo en que mi generación comienza a hacerse cargo de las instituciones en la sociedad americana en un desarrollo normal y los mayores están renunciando al control por etapas, según demostramos que somos dignos de esos cargos, usted sabe. También, creo que es saludable, que he adquirido un respeto por los conservadores. Y hago una distinción entre conservadores y reaccionarios. Muchas personas en los Estados Unidos usan el término conservador de manera muy prostituida. Realmente quieren usar ese término como un disfraz para ocultar sus posturas políticas reaccionarias e identificar ciertas prácticas antidemocráticas como medidas conservadoras. En realidad el término conservador es positivo, saludable. Se trata de conservar algo y representa aquéllos que entienden cómo usar las tradiciones y demás dentro de una sociedad. Recae sobre ellos el mantenerlas y darles continuidad, particularmente para protegerlas de aquellos que no entienden de qué se trata todo esto; que las destruirían y así realmente destruirían el país y nos harían descarrilar o algo así, de manera que yo me considero un conservador. No un reaccionario, pero hasta donde—pongámoslo así, que he llegado a esta conclusión hasta donde concierne a la ideología y demás. Después de todo sí, es cierto que América de hecho tiene su propia ideología. No necesitamos otra—no funciona, no va a funcionar y de hecho, podrán decir lo que quieran, hacer cualquier análisis sobre nuestro sistema sin tomar las definiciones de Marx. Pienso que Marx es un estudio bien informativo y todos lo deben estudiar, pero no deben tratar de adoptarlo como algo vivo, cuando está muerto, y tratar de aplicarlo a los Estados Unidos. Encuentro que todo ese conglomerado de ideales a los que llamamos “el sueño americano”(the American dream) es una ideología suficiente; cumple todas las promesas de estas otras ideologías.
JS: El sueño cumple las promesas, ¿y qué de la realidad?
EC: Pues ahora la realidad es donde hay espacio para trabajar. Y aquí es donde el sistema americano se queda corto y aquí es donde el trabajo tiene que hacerse, pero no tiene que ser, no se puede ser simplemente basándose en ideologías importadas. Hablábamos de ideología. Y digo esto dentro del marco... incluso del lenguaje de América, que es bien importante en la discusión de nuestros problemas… que es un error usar el lenguaje que viene de Marx y Lenin. Encuentro que no se puede, no estaría uno hablando de América. Estaría hablando como un americano comunista o un comunista de cualquier otro país. Ellos todos hablan, ninguno habla de su propio país. Hablan de lo que dice el libro. De manera que al yo tomar esta posición no quiere decir que todas las fases del sistema no necesiten mejorarse, pero no creo que hay que denominarla la República Soviética Americana para mejorarla, sabe usted. Se tienen que pasar leyes en el Congreso y hacer que la gente lo apoye. No veo otra forma de cambiar a los Estados Unidos.
JS: Bueno, usted ha hablado de dos cosas. Una es el sueño. Creo que el mito es parte de la sociedad. Creo que un mito es parte de una realidad en la sociedad. Necesitamos nuestros mitos, ya sea la religión o una ideología o un sueño o lo que quiera usted llamarle, pero a mi me gustaría tomar ese sueño y aferrarme a el y decir, ¿qué de este sueño es irreal; qué de este sueño es irrelevante? ¿Te tragas todo el sueño americano?
EC: Depende de lo que usted llame el sueño americano.
JS: Eso le pregunto yo a usted.
EC: Hasta donde yo sé—hablo ahora específicamente de lo que usted quiere decir por el sueño en su totalidad. En otras palabras, sobre la idea de que me lo creo todo, sí, porque no hay nada en ello que me parezca erróneo o detestable. Un sueño americano es soñar con una vida mejor para todos, con igualdad entre las personas frente a la ley. Es oportunidad para la gente, es la abolición de las clases y demás, de manera que eso…No creo que haya nada ahí de lo que uno pueda decir “eso no es bueno.”
JS: Pero ese sueño ahora ha desarrollado niveles a su alrededor que tienen que ver con una vida mejor para todos. Eso es lo que confunde a tantos. ¿Qué es una vida mejor? ¿Mas cosas? Vea usted, tenemos un gran abismo en cuanto a la definición.
EC: Pero ese no es el sueño americano. Eso es otra cosa. No dije que creía en la idea de todos sobre lo que es el sueño americano. Sólo le llamé la atención y usted está hablando ahora de algo totalmente distinto.
JS: Estábamos discutiendo acerca de lo que es ese sueño americano y usted acaba de darme una versión subjetiva del asunto. Me dio su versión, una que ha despojado...
EC: Estoy tratando de citar de varias fuentes. No trato de ser subjetivo.
JS: Usted está retrocediendo al sueño americano tal como fuera vislumbrado en la Declaración de Independencia antes de que se creara la Constitución en su forma final donde ya el sueño estaba sujeto a la sabiduría y las dudas de una clase media alta, de los llamados filósofos en América, en el inicio de la tradición Americana. Ahí están todos los debates, en los Papeles Federalistas, acerca de la naturaleza del público, la naturaleza de los líderes y los límites del poder de los líderes, y habla usted particularmente de una democracia Jeffersoniana, que nunca se cumplió en América.